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OPINIÓN - JUEVES, 04 DE ENERO DE 2007

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

Durante estos días de fiestas la principal arteria ceutí, la calle Real, ha mostrado una animación inusual gracias a todas las actividades que se han desarrollado en la misma. Hay, pues, que aplaudir a quien ha tenido semejante iniciativa porque, con ello, ha hecho disfrutar a pequeños y mayores. Vaya, desde aquí y desde ya, nuestra más sincera felicitación..

Entre todas las actividades me ha llamado la atención la desarrolladas por un joven que regalaba abrazos. Al principio, por no fijarme en el letrero que anunciaba lo de “abrazos gratis”, tuve el convencimiento que dado la proximidad de las elecciones municipales y, con ella, la llegada de los apretones de manos y los abrazos de los políticos cosa que ocurre cada cuatro años y, después, si te he visto no me acuerdo, que se trataba de una nueva fórmula, aprovechando las fiestas navideñas, para ir adelantándose en el asunto de abrazos van y abrazos vienen. De ahí que le preguntara, al joven que me ofrecía el abrazo gratis, a qué partido pertenecía.

Nada de extrañar mi pregunta, puesto que los políticos, con tal de conseguir votos, son capaces de inventar hasta la sopa de ajos, a pesar de que lleva siglos inventada. Por eso, la repuesta del joven me dejó un poco cortado, no pertenecía ningún partido político y repartía abrazos gratis porque, esa, era una forma de unir más a las personas. No me lo pensé, dos veces, y le di par de abrazos. Oiga, amigo guardia, merece la pena esa iniciativa de darnos un abrazo como hermanos. Y tengo que decir y digo que, cada día, cuando paso cerca del joven, le pego par de abrazos.

Lo bueno que sería que, algunos políticos, aprendieran a dar los abrazos como los da este joven y no los abrazos de Vergara mientras se sonríen el dador y el receptor de los mismos. Cuanta falsedad hay en esos abrazos, en esas sonrisas y, sobre todo, en esas frases de “pelillos a la mar” ¡Que hipócritas!

Por supuesto que nada me asombra de la actitud de algunos políticos, dándoles abrazos y besos si son necesarios, a otros políticos que, como unos Brutos cualquiera, acabaron con su carrera política. Y digo que no me asombra, porque en la política y entre esos que dicen ser políticos aunque de políticos tienen lo que servidor de jugador de tenis, existen extraños compañeros de cama. Hoy son enemigos irreconciliables y mañana, por un suponer, si te ofrezco algún carguillo que sirva, además, para cargarme a otro que vale mucho más que yo y, precisamente, por eso quiero quitármelo de encima, nos pegamos un abrazo de aquí te quiero ver y quedamos a partir un piñón. Y, nuevamente, te la vuelvo a jugar porque tú sólo me vas a valer, con ese carguillo que te voy a dar, para “cargarme” a un enemigo mío y que, por supuesto, es un gran amigo tuyo.

¿No le vendría mejor, a todos estos dictadorcillos baratos, politiquillos de medio pelo, analfabetos en grado sumo, hacer un examen de conciencia y, en vez, de dar puñaladas por las espaldas, para acabar con quienes le superan en capacidad intelectual y política repartir, a igual que hace ese joven en la calle Real, abrazos gratis?. No lo harán porque, todos ellos, prefieren seguir dando el abrazo de Vergara. ¡Vaya tropa!
 

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