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OPINIÓN - VIERNES, 19 DE ENERO DE 2007

 

OPINIÓN / EL OASIS

El Hospital
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Durante un tiempo, me vi obligado a visitar el hospital todos los días, y debo confesar que mi permanencia allí me tenía con el corazón en un puño. Un día, uno de los médicos más veteranos de nuestro centro sanitario, se pasó por la habitación donde estaba internada la persona perteneciente a mi familia, y me dijo lo siguiente:

-Manolo, si no quieres deprimirte, hazme caso: ven al hospital cuantas menos veces mejor. Si acaso tu presencia no es imprescindible.

Entendí perfectamente el mensaje. Sobre todo porque el facultativo, en posesión de una experiencia dilatada, sabía que en el interior de ese edificio está siempre presente la semilla de la angustia y la depresión. Cierto es que los hospitales, por más que gocen de unas instalaciones extraordinarias, nunca son atractivos en ningún sentido. En principio, para los enfermos; el hecho de ser paciente ya es una carga pesada que a todos nos deja secuelas.

Aunque hemos de reconocer que no es igual ser internado en un habitáculo decente y en posesión de los mejores medios al alcance de los profesionales, que en un sitio vetusto y con carencias en todos los sentidos. Y, desde luego, el hospitalizado ha de tener la certeza de que cuenta con facultativos suficientes en todas las especialidades.

Y qué decir de los familiares que han de relevarse a la hora de estar vigilando la evolución del pariente enfermado. Resulta descorazonador y humillante observar de qué manera soportan la estancia en el hospital, durante días y días, en condiciones calamitosas.

Tampoco conviene pasar por alto, pues sería una tremenda injusticia, los enormes problemas que han de sortear los profesionales. Sometidos a la tortura de verse practicando la medicina en condiciones lamentables. De ahí que muchos médicos, cuando apenas han empezado a conocer la ciudad, decidan darse el piro y dejarnos con la miel en los labios.

“La situación sanitaria en Ceuta es absolutamente insostenible”. Así se lo ha dicho a Verónica Fernández, el portavoz de la Unión Sindical Obrera, Julián Domínguez. Y lo es por causas tan conocidas cual añejas: debido a unas instalaciones decadentes y a la escasez de médicos.

El mal es achacable al Partido Socialista y al Partido Popular. Y por tanto, si los políticos de ambos bandos aprovechan la gravedad de la situación en la Sanidad para denigrar a los contrarios y ganarse el favor ciudadano, no hacen más que mentir. Porque los Gobiernos centrales, los tres habidos, nunca consiguieron los fines deseables.

De ahí que enfermar en Ceuta sea echarse a temblar. No sólo por el mal adquirido, que siempre es terrible, sino por tener que ingresar en un sitio en el cual uno tal vez salga curado de la dolencia corporal pero hundido irremisiblemente en otros muchos aspectos.

Ya sé que el hospital que se está construyendo en Loma Colmenar será de una gran importancia. Si bien conviene decir, cuanto antes y sin ánimo derrotista, que en esta ciudad un hospital más grande y con muchas más camas tampoco es como para tirar cohetes. Lo cual no quita para que estemos deseando que pronto empiecen a funcionar las nuevas instalaciones.

Puesto que con ellas principiaremos a sentirnos personas y los profesionales de la medicina ganarán asimismo en estima. Ya que no se estudia una carrera tan larga y hermosa para vivirla en un mundo occidental, donde el consumismo es desenfrenado, metido en un cuchitril donde las paredes se caen a pedazos y todo lo que alcanzan los ojos produce sensación de deterioro y abandono.

Anterior a la inauguración del hospital, se debe contar con suficientes médicos para poder cubrir las necesidades de una población de 70.000 habitantes.
 

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