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OPINIÓN - DOMINGO, 4 DE FEBRERO DE 2007

 

OPINIÓN / SIN MIEDO

El billete de 20 dólares
 


Jorge Pérez Blanca
jorgeperezblanca@elpueblodeceuta.com
 

Un profesor comenzó su conferencia sosteniendo en su mano un billete de 20¤. En el aula habían 200 estudiantes a quienes preguntó: "¿A quién le gustaría tener este billete de 20¤?" Inmediatamente se levantaron muchas manos. El profesor entonces dijo: "Le voy a dar estos 20¤ a quien...pero primero déjenme hacer esto." Procedió a estrujar el billete. Luego preguntó: "¿Alguien lo quiere todavía?". Las manos se levantaron nuevamente y en mayor número que antes. "Bien," replicó, "¿qué pasa si yo hago esto?" Lo tiró al suelo y comenzó a pisarlo con su zapato. Lo levantó del piso, ahora completamente aplastado y sucio. "Ahora, ¿quién de ustedes todavía lo quiere? Otra vez las manos de casi todos los estudiantes se levantaron rápidamente. "Mis amigos, esta mañana ustedes han aprendido una valiosa lección. No importa lo que le hice al billete, ustedes todavía lo deseaban, porque no había perdido su valor. Todavía vale 20¤." "Muchas veces en nuestras vidas, somos pisoteados, estrujados, y enlodados por decisiones que hicimos y por las circunstancias que se cruzaron por nuestro camino. Nos sentimos como si fuéramos inservibles. Pero no importa lo que haya ocurrido o lo que ocurrirá, ustedes nunca perderán su valor ante los ojos de Dios." "Pisoteados, arrugados, o impecablemente planchados, ustedes son apreciables para El." El valor de nuestras vidas no se establece por lo que hacemos, ni por a quien conocemos, o el dinero que tengamos, ni empleo que ostentemos, ni el cargo que desempeñamos, sino por los que SOMOS como Seres Humanos.

El Águila del Ala Cortada


Cierto día un hombre capturó a un águila, le cortó sus alas y la soltó en el corral junto con todas sus gallinas. Apenada, el águila, quien fuera poderosa, bajaba la cabeza y pasaba sin comer: se sentía como una reina encarcelada. Pasó otro hombre que la vio, le gustó y decidió comprarla. Le arrancó las plumas cortadas y se las hizo crecer de nuevo. En repuesta el águila de sus alas, alzó vuelo, apresó a una liebre para llevársela en agradecimiento a su liberador. La vio una zorra y maliciosamente la mal aconsejaba diciéndole: -No le lleves la liebre al que te liberó, sino al que te capturó; pues el que te liberó ya es bueno sin más estímulo. Procura más bien ablandar al otro, no vaya a atraparte de nuevo y te arranque completamente las alas. Siempre corresponde generosamente con tus bienhechores, y por prudencia mantente alejado de los malvados que insinúan hacer lo incorrecto.

Pero yo les digo: “Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen”. Mateo 5:44
 

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