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OPINIÓN - MARTES, 20 DE MARZO DE 2007

 

OPINIÓN / EL OASIS

Acoso al delegado del Gobierno
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Con Jenaro García-Arreciado he cruzado yo, en tres ocasiones, algunas palabras. La primera, cuando, recién accedido al cargo, visitó las instalaciones de este periódico; la segunda, fue en la Feria Internacional de Turismo; y la tercera, conversaba yo con Pepe Torrado, en plena calle, y el delegado del Gobierno creyó conveniente pararse con nosotros cuando caminaba hacia el Ayuntamiento.

Ni siquiera he tenido la oportunidad de entrevistarle. Y ha sido porque uno hace tiempo que dejó de trabajar ese género periodístico, que algunos consideran pequeño por el mero hecho de que lo hacen muy mal. Por lo tanto, he ahí una ocasión perdida para haber sabido algo más del actual delegado del Gobierno.

De cualquier manera, sería absurdo negar que he seguido sus actuaciones y, desde luego, he podido comprobar que Jenaro García-Arreciado no es de los que dan la callada por respuesta cuando tratan de acosarlo por nada y menos. Sino que entonces, a la cuarta vuelta de manivela, surge con las del Beri y se pone a repartir leña a todo lo que se mueve.

Y ese “pronto parao” de político tan experto, lo transforma en alguien que en ciertas provincias andaluzas se califica como persona que tiene tripas por estrenar. Es decir, que no se para en barras a la hora de repartir estopa. De forma, que bien podría Francisco Antonio González, quien parece haber registrado el cuento del alfajor como algo suyo, dejar de tocarle los cataplines a quien, más pronto que tarde, puede decidirse por colocarle tres pares de banderillas de fuego, en sitio adecuado.

Uno entiende que los políticos usen la mentira como arma principal para agraviar a los adversarios y alegrarle la vida a los propios. Pero los mentirosos han de estar en posesión de una inteligencia más que aceptable. Y el diputado del PP, por más que se esfuerce, no es más que un vocero estrecho de mente, envuelto en papel de celofán. De no ser así, jamás se hubiera atrevido a denunciar que miembros del partido socialista se reúnen con Jenaro García- Arreciado en la Delegación del Gobierno.

Parece mentira que FAG, que está comiendo de la política desde que vestía pantalón corto, se haya olvidado de cómo en su partido, al igual que en PSOE de Ceuta, los hay que han visitado muchas veces al ministro encargado de elegir al delegado del Gobierno de Ceuta, para que éste se decidiera por uno hecho a la medida de sus conveniencias locales. De las del partido. Claro es.

Incluso convendría recordarle al diputado que Luis Vicente Moro, durante su etapa cual inquilino en la plaza de los Reyes, era el encargado de poner orden en un PP cuyos dirigentes habían visto con satisfacción de qué manera el GIL arrasaba en las urnas. De ahí la tirria que muchos de ustedes, diputado desmemoriado, le tenían al asturiano. ¿O acaso no fue en la delegación del Gobierno donde se fraguó la reconquista del Gobierno perdido en su día?

Luego, en vista de que carece de argumentos para arremeter contra Jenaro García-Arreciado, airea usted que éste pasa muchos fines de semana en Huelva. Porque no ha sido capaz de residir aquí con su familia. A mí me parece que esa denuncia en los periódicos es propia más bien de un tonto con muchas horas de ejercicio. Por no tacharla de otra cosa. A propósito de ese interés suyo porque el delegado del Gobierno no viaje a su tierra los fines de semana que crea convenientes y posibles, le diré lo siguiente: prefiero esa situación a que haya un delegado del Gobierno que beba escocés desde que se levanta hasta que se acuesta y encima se deje hurgar en los cajones, mientras es sometido a terapia de sexo, y le birlan informes reservados. ¿Lo entiende o se lo explico mejor?
 

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