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OPINIÓN - MARTES, 20 DE MARZO DE 2007

 

OPINIÓN / ESPAÑA CAÑÍ

I love Aznar
 


Nuria Van Den Berghe
nuriavandenberghe
@elpueblodeceuta.com
 

Siento no poder sustituir el “love” por un corazón, que sería lo apropiado, pero mi teclado parece escaso en empatía y sentimientos, por ejemplo, ni tiene corazones, ni nubes, ni estrellas, ni brazos haciendo cortes de mangas y como soy bastante analfabeta funcional informática no sé dibujar besos y esas cosas en la pantalla. Y encima estoy impresionada porque me ha llamado un afín para decirme que en el jiliforo de El Pueblo y ante la mirada alelada de los jilimoderadores vuelven a desearme la muerte y yo “Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero, que muero porque no muero” Aunque preferiría ser llamada por el Altísimo antes que acuchillada por uno de esos maníacos depravados que se llaman así mismos “enemigos de la intolerancia”. ¡Mecachis lo violentos que son!. ¡A esos les iba a poner firmes Aznar! O un paseo por el Tercio de Ronda de la Legión y de allí a Afganistán a comer arena y a demostrar si, los cojones que tienen para enviar anónimos con amenazas de muerte a una mujer de Dios, los tienen para apencar con los talibanes. Pero mi vida está en manos del Señor, que no de unos perversos psicópatas.

Eel caso es que I love Aznar y sigo con crítico interés todas y cada una de sus intervenciones y conferencias internacionales. En las universidades italianas le llaman “el nuevo Sartori” como rezaba en los titulares de La Stampa y no podemos olvidar que, Giovanni Sartori es considerado actualmente el mejor politólogo de Europa y uno de los grandes valedores de la defensa a ultranza de las identidades nacionales europeas. Sartori, por cierto, se considera de izquierdas, mientras que Aznar es claramente un neoconservador de centroderecha, afín a personajes de la línea de Sarkozy, ese inmigrante húngaro que ha vivido de tal manera la integración a su nueva Patria que es más francés que la torre Eiffel y encima se proclama orgulloso de serlo. Al igual que Aznar, castellano profundo de orígenes maragatos (raza maldita, dicen unos, raza mágica dicen otros) trenza discursos por las aulas y salas de conferencia de medio mundo proclamando su inmenso placer de ser y de sentirse español. Por mucha demagogia amañada que quiera añadírsele al concepto España, al que quieren empanar con pan rayado y aliño de invasores externos y circunstanciales que, a la hora de la verdad, no son más que un pestañeo para la Historia de esta Iberia vieja. ¿El Imperio Romano? Nunca consiguieron que se hablara el latín más que a altísimo nivel y posteriormente y hasta Gonzalo de Berceo, en los monasterios. No nos dieron su lengua, puesto que teníamos la nuestra, según el historiador Estrabón, con más de seis mil años de antigüedad. Unos siglos romanos y unos siglos bajo la invasión árabe, que tampoco logró hacernos hablar en su lengua, porque la nuestra era anterior, más rica y fecunda y nuestra religión cristiana entroncaba directamente con los ritos solares y herculianos importados en el neolítico por unos atlantes posdiluviales que vinieron a enseñarle a tartessos y curetes y estos a los celtas con la transhumancia, que en cada promontorio abierto al mar tenebroso, debía rendirse culto a una deidad femenina, la Magna Mater que mirara hacia el sol poniente. De Isis a María, del culto solar milenario al cristianismo, nosotros, los celtíberos, siempre hemos construido nuestros templos para que fueran gratitud en piedra viva hacia el ocaso. Ni romanos, ni morisma, ni alemanes en Mallorca y guiris de calcetín blanco en Benidorm. Parpadeos de la Historia que dejaron a su paso la tarjeta de visita de construcciones arquitectónicas, escasa poesía y literatura y ni lengua ni religión, adornaron un poco la paella racial ibera con nuevos ingredientes y… Me callo porque me embeleso y “se me enamora el alma” que diría la Pantoja y encima exijo públicamente que José María Aznar abandone su periplo cultureta y cumpla con su obligación de volver a la política activa y no caiga en la omisión del deber de socorro.Vale, vale, lo repito I love Aznar.
 

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