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OPINIÓN - DOMINGO, 1 DE ABRIL DE 2007

 
OPINIÓN / El cuento de la semana

La llamada de la naturaleza

Por Ahmed M. Busecri


Dicen que cuando un hombre desea una mujer, tiene el 75% de probabilidades de cumplir ese deseo, pero cuando es la mujer la que tiene ese deseo entonces tiene el 100 por 100.

Hace unos días, he acompañado a mi señora a primeras horas de la mañana al ambulatorio de manzanera, y naturalmente he sufrido lo que sufrimos todos, la falta de espacio, no había forma de aparcar, como se le hacia tarde a mi señora ya que tenia numero para las 9h., le dije que se marchara, y yo me quedé en la avenida de Otero con el auto en doble fila esperando que se fuera alguno, me bajé y me quede de pie en la acera, de repente sucedió algo realmente curioso.

Era una mañana fresca, soplaba un ligero viento de poniente, pero se vislumbraba que iba a ser un día bueno, el sol se despuntaba dejando asomas sus primeros rayos por encima de los edificios hacia donde yo miraba, el polígono V. de África y el instituto Abyla, eran las 9.15h. varias señoras retornaban a sus casas después de dejar a los crios en el colegio Juan Molejón, de un grupo de 3 iba una lozana viuda de mediana edad y de muy buen ver, al llegar a la altura del hogar del jubilado aproximadamente, se encontraron a dos hombres, de estos que se dedican a la compraventa de muebles usados y se pararon, empezaron ha hablar con ellos, uno era bajito el otro mas alto y fuerte. Estaban metiendo en un coche algo parecido a un mueble de casina, las dos señoras se marcharon, y la viuda continuó allí charlando y despidiendo a sus amigas diciéndoles adiós con las manos, después de un rato el hombre bajito empezó a decirle al amigo con gestos algo así, vamonos, desde donde estaba yo no podía oír, pero entendía algo por los gestos, después de un rato el bajito se alejo del coche unos pasos vamonos ya que es tarde señalando al reloj, el otro le hacia gestos con la mano diciéndole espera espera un momento después de unos minutos el hombre dio un par de pasos hacia el compañero, pero la mujer le volvió a decir algo, y quedo el hombre parado en el medio, entonces, observe que sufría el pobre hombre una gran tensión yo no podía aguantarme la risa, observaba que se encontraba el hombre en medio del fuego cruzado y nervioso, aunque este fuego era verbal, no sabia a quien atender por un lado tenia la llamada del deber y de el trabajo, y por el otro lado la llamada de la naturaleza, finalmente pareció vencer el amigo y le dice a la viuda adiós y da unos pasos hacia su compañero y ambos empiezan a caminar en dirección a la avenida de Barcelona, y nada mas dar los primeros pasos, la mujer no se dio por vencida, y le volvió a decirle algo, entonces se vuelve a parar y quedar entre los dos, esta vez con mas distancia, continúan hablando después observe que le hablaban los dos a la vez, porque giraba la cabeza rápido a un lado y a otros en plena tención, finalmente vence la naturaleza, y este levanta la mano bruscamente y le dice al compañero de manera firme adiós, adiós, el hombre bajito continuó su marcha con paso firme y sin mirar atrás el otro acompaño a la mujer.

Pues debajo de mi pasaron aquella parejita los dos hablándose y mirándose con una ligera y picara sonrisa muy acaramelados, hasta que desaparecieron de mi vista, esta señora marido no tiene, los niños los tenia en el colé, lo mas probable es que estuviera sola si invita a este hombre que la acompañe a casa me imagino yo que lo primero que hará es invitarle a un café, ambos se tomarían un cafetito y después del café? Después de café dejen volar su imaginación.
 

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