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OPINIÓN - JUEVES, 19 DE ABRIL DE 2007

 
OPINIÓN / COLABORACIÓN

Condena a los atentados de Argel

Por Junta Islámica y la Asociación Intercultura


Junta Islámica y la Asociación Intercultura muestran su condena a los atentados ocurridos el 11 de abril en Argel. Una bomba cerca de la oficina del primer ministro de Argelia y otra en una sede policial mataron a 24 personas e hirieron a más de 200 en la capital del país norteafricano, en atentados reivindicados por el grupo “Al Qaeda en Magreb”. En este sentido queremos expresar nuestra solidaridad para con las victimas de tan terrible tragedia y con el pueblo argelino en general.

Desde Junta Islámica e Intercultura queremos mostrar nuestra repulsa ante la matanza indiscriminada de civiles inocentes con actos que consideramos criminales y cobardes. Consideramos deleznable que por el solo hecho de que los criminales invoquen la religión para perpetrar tales actos, desde muchos medios de comunicación se sigan calificando estas monstruosas acciones como “terrorismo islámico”. Con esto sólo se consigue transmitir una imagen distorsionada y falsa del Islam, una religión que profesan más de 1.500 millones de personas, a pesar del hecho de que la gran mayoría de las víctimas de estos actos son musulmanes.

Denunciamos el eco mediático que se da a un reducido grupo de individuos que no son para nada representativos de unas sociedades que condenan de forma generalizada y contundente el terrorismo. No es de recibo que más del 90% de las noticias relacionadas con el mundo árabe, el Islam o los musulmanes se dediquen a reflejar actividades o comunicados de Al Qaida. Al mismo tiempo, las actividades y posicionamientos de los musulmanes por la paz y en favor de los derechos humanos son ignorados. Esto induce a sospechar que su propósito es únicamente el de manipular el terrorismo con el fin de denigrar a la comunidad musulmana.

Al Qaida se ha convertido no sólo en un cáncer para las sociedades musulmanas sino en un instrumento fundamental en manos de los oponentes al Islam, que busca obstaculizar las legítimas reivindicaciones de los musulmanes, como son los procesos de democratización en el mundo árabe y musulmán, la inclusión del islamismo moderado en el juego democrático y el desarrollo de los derechos civiles de los musulmanes en el mundo occidental.

En el caso de España, los comunicados de Al Qaida han sido utilizados por todos aquellos que intentan impedir la recuperación de la memoria histórica de la España musulmana. Existen grupos de presión que intentan hacer creíble teorías conspirativas como el absurdo mito de la “reconquista de Al Andalus”, que carece de una mínima base dentro de la comunidad musulmana de España y en el mundo árabe y musulmán, donde la experiencia de Al Andalus genera un sentimiento de amistad hacia España debido a estos lazos históricos y culturales comunes. Cabe recordar que, según un reciente informe publicado por el Ministerio del Interior español, la lealtad a las instituciones es superior entre los musulmanes que entre el resto de la ciudadanía.

Creemos que es hora de un cambio de política de los países occidentales hacia los regímenes árabes que se traduzca en un claro apoyo a los procesos de democratización en el Magreb y Oriente Medio, como se hizo en su día en el caso de América Latina. De nada sirve incrementar la cooperación con unos gobiernos ilegítimos que no sólo no representan a sus respectivos pueblos, sino que condenan a gran parte de su población a vivir en condiciones de pobreza y desesperanza mientras impiden, con todo tipo de medidas represivas, el normal desarrollo político y social. Reforzar la cooperación con tales gobiernos no servirá a la causa de la democracia ni tampoco para lograr la seguridad y estabilidad. Resulta imprescindible también garantizar la plena participación de los partidos islamistas moderados en el juego político democrático.

El cambio de política debe pasar lograr una solución justa a los conflictos que asolan Oriente Medio, y en primer lugar a la ocupación israelí en Palestina y la ocupación norteamericana en Iraq, que generan una ola de resentimiento y crispación. Medidas de este tipo servirán para aislar cada vez más al terrorismo y garantizar un futuro de libertad y dignidad para los pueblos de la región y el mundo.
 

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