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OPINIÓN - DOMINGO, 29 DE ABRIL DE 2007

 

OPINIÓN / EL OASIS

Javier Turiel
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

El miércoles pasado, invitado a la Caseta Municipal de la Feria de El Puerto, me tocó compartir mesa con Javier Turiel. A quienes todos recordamos de cuando era Borja en la Casa de los líos: una serie de mucho éxito en televisión, cuyo reparto encabezaban Arturo Fernández y Lola Herrera.

Javier Turiel es actor e hijo de actores y, por tanto, persona de muchas tablas. De manera que en cuanto los reunidos alrededor de una mesa sobre la cual había colocada pura ambrosía nos pusimos a pegar la hebra, sacó a relucir los recuerdos tan entrañables que tenía de Ceuta.

Ni siquiera nos dejó tiempo para preguntarle por las razones de ese afecto hacia una ciudad tan necesitada de sentirse querida. Porque expuso a renglón seguido las causas por las cuales estaba caído de boca por esta ciudad.

-¿Conocen ustedes al coronel Joaquín de los Ríos?...

-Tanto Andrés Domínguez como quien escribe dijimos que sí al unísono.

-Pues gracias a De los Ríos pasé yo una mili extraordinaria y pude disfrutar de aquella Ceuta...

Las palabras del actor de teatro, ahora metido en tareas de director y presentador del Gran Circo Wonderland, despertaron el interés de los demás comensales. Ya que durante un gran rato las preguntas acerca de Ceuta no cesaron. Y Javier Turiel fue respondiendo, con grandes conocimientos de esta tierra y de sus gentes, a unos interlocutores que le escuchaban atentamente.

AD y yo, mientras tanto, asistíamos satisfechos a lo que contaba y de qué manera lo contaba. Y es que durante muchos minutos mantuvo a los invitados pendientes de sus palabras.

Se había convertido, pues, JT, en un santiamén, en el mejor embajador de Ceuta en tierras gaditanas. De pronto habló de Pepe Rodríguez: y dijo del poeta ceutí, cosas muy bonitas. Y, claro, Andrés, que andaba de un sensible subido de tono, se nos puso tierno.

Luego, como no podía ser menos, se le pidió que nos dijera algo de Arturo Fernández, debido a que muy pronto empezará a rodar otra serie de televisión con él. Y nos hizo reír de lo lindo con las ocurrencias del famoso galán asturiano.

También le permitimos, en vista de que se lo había ganado con creces, que nos hiciera el artículo del Gran Circo Wonderland. Cuyas críticas había leído yo en un periódico de la Bahía gaditana. Todas ellas extraordinarias. Justo es decirlo.

Y Javier Turiel nos deleitó con una exposición en relación con la magia de un circo en el cual disfrutan los niños, los jóvenes, los adultos y hasta las personas consideradas de la tercera edad. Un eufemismo para enmascarar esa palabra que a todos nos repatea mucho nombrarla. Y más a quienes podemos sufrirla en nuestras propias carnes.

Nos recordó que en ese circo actúan profesionales muy experimentados. Destacó, entre muchos números de calidad, el de Los piratas del Caribe, el del payaso Berto, y una escena basada en la película Grease. De la que habló largamente y con pasión. No faltaron sus elogios a los trapecistas, acróbatas y otros artistas. Y, desde luego, nos regaló anécdotas de animales como los tigres siberianos, leones, etc. Gran tipo, sin duda, este Javier Turiel; actor, rapsoda, productor ejecutivo... Y conversador capaz de agradar e interesar.

En cuanto pude, me acerqué a Mabel Deu para presentarle a alguien que había hablado con tanta pasión de Ceuta. Y allá que fue la consejera de cultura, sin pérdida de tiempo, a conocerlo. Pronto se interesaron por él Juan Vivas y José Antonio Rodríguez.

No sé de lo que hablaron. Pero si sé lo que me dijo Javier Turiel al día siguiente: “Así se consigue hacer patria chica por la Península”. Gracias, señor Turiel.
 

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