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OPINIÓN - DOMINGO, 29 DE ABRIL DE 2007

 
OPINIÓN / CARTAS AL DIRECTOR

Ante el 1 de mayo, festividad de San José
Obrero y día de todos los trabajadores

Por Antonio Ceballos Atienda * Juan del Río Martín *


“Mirad, el salario que no habéis pagado a los obreros que segaron vuestros campos está gritando; y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos” (St 5,4).

Queridos diocesanos:

1.- Los Obispos de las Diócesis de Cádiz y Ceuta y de Asidonia–Jerez, deseamos compartir con vosotros nuestra reflexión, con ocasión de esta celebración del 1º de Mayo, día de todos los trabajadores y también fiesta de San José Obrero .

2.- En primer lugar, deseamos transmitiros nuestros sentimientos de fraternidad y solidaridad a todos los que formáis parte del mundo del trabajo en nuestras queridas Diócesis, a todos los trabajadores y a sus familias, los hombres y las mujeres, los adultos y los jóvenes, los trabajadores inmigrantes que habéis llegado a nuestra tierra y, de manera especial, a las familias trabajadoras que os encontráis sufriendo por estar en situación de paro y buscáis un nuevo empleo o estáis en la perplejidad, el desconcierto y la incertidumbre por las nuevas amenazas de crisis industrial.

3.- Al escribiros esta Carta, en este tiempo pascual en que toda la Iglesia celebra la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, nos mueve el propósito de proclamar la Buena Noticia del Evangelio y su mensaje de paz y de esperanza para todos los hombres.

Una grave crisis industrial amenaza a la Bahía de Cádiz


4.-Nuestra provincia, que tiene una alta tasa de paro del 21,59%, viene sufriendo sistemáticamente destrucción de puestos de trabajo. En la crisis de la industria la Bahía de Cádiz ha sufrido la pérdida de más de 20.000 puestos de trabajo en estos últimos años; a esto se añade los problemas de los trabajadores del campo y los amarres de los barcos de pesca. Y, concretamente, en estos días estamos viviendo el anuncio de cierre de la empresa DELPHI que por su magnitud amenaza a 4.000 familias de 1.600 trabajadores directos y 2.400 eventuales e indirectos (limpieza, informática, transporte, sanidad y otras empresa auxiliares...). Ante esta situación las Iglesias de Cádiz y Ceuta y la de Asidonia-Jerez no pueden permanecer indiferentes. Debemos dar respuesta desde la fe y con criterios evangélicos para hacer realidad el compromiso en la transformación de las realidades terrenas según el proyecto de Dios.

5.- A la grave situación de paro que sigue existiendo para tantas familias, se unen la temporalidad y la precariedad laboral como claves dominantes en esta provincia. Mientras en otras zonas los trabajadores demandan calidad y estabilidad en el empleo, aquí parece que se ha instalado la precariedad y la temporalidad, junto a un alto índice de desempleo que desciende muy tímidamente y la amenaza de nuevas crisis.

6.- No queremos dejar a un lado las situaciones problemáticas que se han vivido o se están viviendo en distintas zonas o sectores de nuestras Diócesis, como puede ser la incertidumbre que viven los trabajadores de algunas empresas del Campo de Gibraltar y de Jerez.

La rentabilidad económica no puede estar por encima de la dignidad de la persona y de sus derechos fundamentales.

7.- Nosotros, como Obispos de las Iglesias de Cádiz y Ceuta y de Asidonia- Jerez, también nos solidarizamos con esta digna y justa reclamación y lucha de los trabajadores y de sus familias y denunciamos la gravedad y la inmoralidad de todas estas situaciones en las que el sistema económico imperante va en contra del Reino de Dios y de su Justicia y coloca la rentabilidad económica como la prioridad suprema, por encima de la persona, de su dignidad y de sus derechos fundamentales. Nos hacemos eco de las palabras del Papa Juan Pablo Pablo II en su denuncia de las perversiones en las que puede incurrir el sistema capitalista.

8.- Además es necesario tener en cuenta que el trabajo es un deber y un derecho por parte de todas las personas según sus capacidades. Ante la situación de DELPHI no es posible preocuparnos sólo de la destrucción de empleo sino también de la disminución de las perspectivas de futuro para las generaciones venideras. Por ello “Lo contrario de una situación justa y correcta en este sector es el desempleo, es decir, la falta de puestos de trabajo para los sujetos capacitados…. Se convierte en problema particularmente doloroso cuando los afectados son principalmente los jóvenes, quienes, después de haberse preparado mediante una adecuada formación cultural, técnica y profesional, no logran encontrar un puesto de trabajo, y ven así frustradas con pena su sincera voluntad de trabajar y su disponibilidad a asumir la propia responsabilidad para el desarrollo económico y social de la comunidad”. (Juan Pablo II. Laborem exercens. nº 18). ¿Tenemos que resignarnos a que muchos más de nuestros jóvenes tengan que emigrar a otras regiones en busca de trabajo?

El trabajo es uno de los fundamentos de la vida familiar.

9.- La Iglesia universal tiene puesta su mirada en la familia, como uno de los más importantes valores de la sociedad, hemos de reclamar el bien del trabajo para todas las personas y especialmente para cada familia, como uno de los pilares y de los fundamentos que permiten una vida familiar digna. Así lo manifiesta el documento de la Pastoral Obrera de toda la Iglesia, aprobado por los obispos españoles, donde se defiende que “en nuestra sociedad, el trabajo juega un papel fundamental y decisivo en la vida personal, familiar y social. Cuando el trabajo y sus condiciones se ven profundamente deteriorados, como ocurre en estos momentos, toda la vida personal, familiar y social se ve afectada negativamente. En cambio, cuando el trabajo es realizador y gratificante, toda la existencia se humaniza.” De igual forma, el Papa Juan Pablo II destaca con claridad la relación nuclear que tiene el trabajo en la vida familiar y en la vocación del ser humano cuando afirma que “el trabajo es el fundamento sobre el que se forma la vida familiar, la cual es un derecho natural y una vocación del hombre… El trabajo es, en cierto sentido, una condición para hacer posible la fundación de una familia, ya que ésta exige los medios de subsistencia, que el hombre adquiere normalmente mediante el trabajo” .

Una Iglesia comprometida con su pueblo.


10.- Urgimos a nuestras Iglesias diocesanas, a las Parroquias, a todas las Comunidades, a los Movimientos Apostólicos y Asociaciones laicales y a cada católico en general, a que oren, reflexionen, estén atentos a todas estas situaciones de los trabajadores y sus familias y a manifestar un apoyo decidido a sus justas reivindicaciones.

11.- La proclamación del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo ha de llevarnos a un compromiso por la justicia y por la dignidad de las personas y a que cada uno, desde el ámbito y la responsabilidad que le corresponda, colabore de manera comprometida en la búsqueda de soluciones y alternativas.

12.- Hacemos una llamada al conjunto de todos los agentes económicos y sociales y a las administraciones competentes a un decidido compromiso social con nuestra tierra que propicie la búsqueda de soluciones y alternativas que generen nuevos empleos. Y no sólo es necesario un incremento de esfuerzos conjuntos para la creación de empleo, sino que también se trata de que sea un empleo estable y de calidad que garantice la vida digna de todos los ciudadanos.

13.- Estas reflexiones que ofrecemos a los católicos y personas de buena voluntad, en este 1º de mayo, quieren ser unas palabras de aliento para todos los trabajadores que pacíficamente luchan día a día por sus derechos. Muy especialmente para los trabajadores de DELPHI y sus familiares para que no cesen de reclamar soluciones justas a sus reivindicaciones y colaboren en la búsqueda de las mismas. Valoramos de manera especial el esfuerzo de las mujeres: esposas, madres e hijas de los trabajadores de DELPHI que están trabajando duramente para conseguir una justa solución.

Jesús, el trabajador de Nazaret, nos enseñó a confiar en Dios por encima de todo: “Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura” (Mt 6,33).

Que Santa María, la Madre del Redentor, esté junto a nosotros en nuestro caminar por la vida, como lo estuvo en la vida de su Hijo el Señor Jesús.

Con nuestro afecto y bendición,


Obispo de Cádiz y Ceuta

Obispo de Asidonia-Jerez


Cádiz y Jerez, 22 de Abril de 2007,

Domingo Tercero de la

Pascua de Resurrección
 

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