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OPINIÓN - LUNES, 7 DE MAYO DE 2007

 
OPINIÓN / EL MAESTRO

Tiempo de robona

Por Andrés Gómez Fernández


Con el buen tiempo, se producen las ausencias a clases sin el consentimiento de la familia. Los dos últimos meses de clases son los que más “robonas” producen. Antes, en general, se elegían lugares distantes del Centro y el hogar familiar; en la actualidad, los “roboneros”, suelen actuar en compañía –no les importan la distancia, al menos del Colegio-. Así, en estos días, ya se ven, en horario escolar, pequeños grupos, en sus cercanías. Permanecen inactivos, aunque en charlas animadas. No importa el sexo, pues, el “privilegio” no es exclusivo de ellos. Ellas, también las hacen.

Lo peor de estas ausencias es que, cuando llegan a conocimiento de la familia, ya han pasado unos días, con el consiguiente retraso en el desarrollo del temario de las distintas asignaturas. Lo que hace pensar, sin dudas, que también es causa del tan traído y llevado, fracaso escolar.

Hay que añadir, que no es un fenómeno propio de nuestros días –donde parece que todo lo malo se produce ahora-, ya que en cualquier época, el alumnado siempre tuvo la tentación de hacer, en algún momento, “novillos”, que también así se denomina este hecho.

He seleccionado de mi tercer libro, “Un antes y después”, algunos casos de “robona”, narrados por los propios protagonistas. Cronológicamente se sitúan entre los años 1966 y 1997.

“M.M.P”: “Mi madre me acompañaba todos los días, cogidas de la mano, al Colegio. Pero un mal día, el demonio se cruzó en mi camino. Entré, y cuando calculé que mi madre se había retirado del Colegio, con una amiga y compañera, hicimos la <<robona>>. Pero, aquello no podía quedar impune. Al día siguiente me preguntó mi tutor, por qué no había asistido a clase. Yo respondí porque había estado enferma. El tutor llamó a mi madre, ya que no se tragó la respuesta. Al llegar mi madre, lo desmontó todo, quedándose asombrada de la ‘fechoría’ que yo había cometido. Fue generosa en la sanción: Aquella tarde, no salí”.

“D.B.P”: “Un día hice ‘robona’ con otro compañero. Nos fuimos a un campo ‘misterioso’: una huerta abandonada, donde se encontraba un viejo colchón, y nos pusimos a dar saltos como locos. Al día siguiente, la señorita, nos preguntó por el motivo de nuestra ausencia. Nos llevamos una gran sorpresa: fuimos observados por todos. No se perdieron nuestro espectáculo de ‘acróbatas’, pues, el lugar ‘misterioso’ daba a la fachada del Colegio, y desde una ventana del aula, nos vieron. ¡La cara que se nos quedó!”

“J.P.M.”: “Nuestra ‘robona’ fue muy precoz. Nos escapamos mi amigo y yo, por los barrotes de la reja de la clase de párvulos, y deambulamos por el barrio de Hadú. Estábamos asustados, y queríamos volver a casa, pero pasada media hora, más o menos, nos encontró una querida vecina, que nos volvió a llevar al Colegio”.

“D.G.R”: “Hice una vez ‘robona’. Por poco me cuesta la vida al encararme a un muro, y después al bajar, con un hierro saliente, me di un golpe en los testículos. La sangre salía a borbotones, y, gracias a un vecino que, casualmente, venía con su coche, me trasladó al Hospital, y pude salvarlos. Me cogieron varios puntos de sutura y me los dejaron en ‘servicio’.”

“M.M.G”: “Estábamos en 6º e hicimos la ‘robona’, otro compañero y yo. Nos fuimos al cine Astoria a ver una película, en la reciente apertura –año 76- cuyo título era ‘Gallos de madrugada’ con Conchita Velasco. Nuestro tutor se enteró porque un compañero ‘se fue de la lengua’. Al día siguiente, la consiguiente reprimenda, más que merecida”.

“M.F.S.”: “Este episodio es muy triste. Yo no quería asistir a clase y hacía ‘novillos’ con otro compañero. Salíamos de casa y nos escondíamos. Teníamos pánico al maestro, que, a veces, se le ‘iba la mano’. Una vez fui ‘crucificado’, de rodillas, con los brazos en cruz, y en las palmas de las manos, dos pesados libros. El maestro llamó a mis padres, pero yo no lo decía en casa. Un día me dijo: ‘Si tu madre no viene, voy a buscarla’. No tuve más remedio que comunicarlo en casa, y sufrir las consecuencias de mis ausencias de clases”.
 

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