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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 9 DE MAYO DE 2007

 

OPINIÓN / PERSONAL Y TRANSFERIBLE

“Hay que saber ganar con
nobleza y perder con elegancia”

 


Domingo Ramos
domingoramos@elpueblodeceuta.com

 

Como consecuencia de las Elecciones Francesas, en las que el candidato conservador Nicolás Sargozy ha conseguido una aplastante mayoría, hemos contemplado como por parte de cierto electorado del Partido Socialista no se han sabido guardar las formas y así se ha recibido la victoria de la derecha, según leemos en las noticias internacionales, con algaradas, manifestaciones, quema de 730 vehículos, 592 personas detenidas, en diversas poblaciones como Lille, Lyon, Nantes o Paris.

Tenemos entendido que el inicio del socialismo suele plantearse a partir de la Revolución Francesa de 1789, para sustituir al capitalismo imperante en Europa naciendo esta ideología con el intento de reducir las diferencias económicas entre clases y con ello resaltar el aspecto humano y la solidaridad por encima de otros elementos. Pero ello no puede implantarse por medio del terror o de los actos violentos como los acaecidos a consecuencia de la victoria conservadora en las elecciones francesas, cuando son ellos, los ciudadanos de la Francia democrática, los inventores del sistema del reparto equitativo, justo y de la solidaridad entre los ciudadanos y los pueblos y quienes presumen de que esta solidaridad obliga a la adhesión a la causa o empresa de otros a modo de derecho u obligación “in sólidum”, es decir, a la facultad u obligación que, siendo común a las personas, puede ejercerse o debe cumplirse por entero por cada una de ellas.

El mero hecho de participar en un proceso electoral, entendemos, conlleva aceptar sus resultados con todas las consecuencias, pues es sabido que hechos como los que se han dado, solo en menor escala, por parte de las huestes socialistas, nada bueno dicen de la democracia en toda la extensión de la palabra. Por lo que se refiere a la formación ganadora a través de su líder se ha prometido, con nobleza, “devolver a los franceses el orgullo de ser franceses”, “dirigir los destinos de una gran nación y mas allá de las divergencias”, “ser el presidente de todos” y que “el eje de su actuación será combatir la injusticia”, entre otras cuestiones.

Es justo reconocer, por otro lado, que no todos los socialistas han demostrado su enojo por la victoria conservadora con hechos como los relatados más arriba y así, la misma candidata de la izquierda Ségolène Royal reconoce, con elegancia, que “el sufragio universal ha hablado”, aun cuando solicita que se “mantengan movilizados sus seguidores porque les espera nuevas citas electorales y para dar juntos esperanzas”. De esta forma sí se hace política y se convence al electorado, no con algaradas, quema de vehículos o agresiones a miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado. O sea, lo que hemos dicho: “hay que saber ganar con nobleza y perder con elegancia”.
 

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