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OPINIÓN - SÁBADO, 26 DE MAYO DE 2007

 

OPINIÓN / SNIPER

37 aniversario de Abdelhalak Torres
 


José Luis Navazo
jlnavazo@telefonica.net
 

Arrimando una vez más el ascua a su sardina y siguiendo con la patrimonialización de la figura de Abdelhalak Torres, que tan buenos resultados le dio en su momento, el partido del Istiqlal -posiblemente el más nacionalista de las formaciones políticas marroquíes, miembro por otro lado de la Internacional Liberal gracias al patrocinio, en su momento, del PP de Aznar- conmemora hoy en la capital del Rif, Alhucemas, en un acto presidido por su secretario general, Abbas El Fassi, el 37 aniversario de la muerte del tetuaní Abdelhalak Torres, destacado miembro de la comunidad andalusí y primerísima figura de la insurgencia nacionalista en el territorio gestionado bajo el Protectorado español antes de la independencia del país, en 1.956 Ya en un clima de precampaña cara a las próximas elecciones de septiembre, el Istiqlal (embarcado en una ola de inauguración de nuevas sedes del partido) aprovecha otra vez la figura del líder tetuaní para organizar un mitin bajo el lema “La unidad del Magreb, una prioridad en la lucha nacional”.

Nacido en 1910 y muerto en 1970, Torres trató a los principales líderes árabes de su época (desde el tunecino Burguiba, al príncipe Faisal de Arabia Saudí, el filonazi Gran Muftí de Jerusalén, Amin El Hussein o el “rais” egipcio Nasser, entre otros), así como al líder rifeño Abdelkrin ya en su etapa de exilio en El Cairo (hacia finales de los años cuarenta) y al famoso guerrillero Ernesto “Che” Guevara. Marchando en dirección contraria al fundador de la efímera República del Rif o al intento secesionista del Glaoui, pachá de Marrakech, la figura de Abdelhalak Torres fue determinante en la articulación conjunta del nacionalismo marroquí del sur (bajo el Protectorado francés) y del norte, en el Protectorado español, lo que no fue óbice para que en la época del Alto Comisario Rafael García Valiño, fuera nombrado en enero de 1955 ministro de Asuntos Sociales del gobierno jalifiano. Primer embajador de su país en Madrid tras la independencia el 28 de junio de 1956, Torres preparó auxiliado por su consejero cultural y de prensa, Ibn Azzuz Hakim y su consejero político, Ibn Mufti, la recepción con la que el Régimen de Franco agasajó a Mohamed V, gestionando también el 18 de septiembre de 1956 la visita del entonces Príncipe heredero Mulay Hassan a Madrid.

Enfermo de arterioesclerosis y diabetes, con su gran fortuna personal invertida en labores políticas, sus amigos le auxiliaron discretamente hasta el último momento. El 26 de mayo de 1970 viaja de Tetuán a Tánger, donde esta vez y en contra de su costumbre (solía alojarse en el hotel “El Minzah”) reserva habitación en otro establecimiento, “El Almohade”, donde por la noche fallece. Sus funerales, en Tetuán, todavía se recuerdan con emoción.

Abdelhalak Torres, sin duda, ha sido el paladín por excelencia del nacionalismo marroquí. ¿Fue su pacto con El Fassi el “abrazo del oso” que arrumbó, posteriormente, con las esperanzas del norte….? Hoy día, con perspectiva, así lo parece. En todo caso parece excesivo -y abusivo- que un partido político, el Istiqlal, que tiene mucho que callar y muchas cuentas que saldar en el norte de Marruecos, siga patrimonializando en provecho propio su imagen.
 

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