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OPINIÓN - MARTES, 5 DE JUNIO DE 2007

 

OPINIÓN / EL OASIS

Ídolos cercanos
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

El domingo pasado, entre lecturas de periódicos y garbeos por internet, accedí a conocer cuanto había acontecido en las elecciones alrededor de dos alcaldes que han vuelto a ganar con mayoría absoluta. Uno es Juan Enciso, alcalde de El Ejido; otro, Pedro Rodríguez, de Huelva.

Del primero, sé de él por lo que en su día dijo la prensa, cuando en El Ejido estalló un brote de violencia entre almerienses e inmigrantes. Y, cómo no, saqué algunas conclusiones de su carácter por las declaraciones que hizo en aquellos momentos complicados para su pueblo. Del segundo, he tenido la suerte de compartir con él algunas horas en las Fiestas Colombinas y la oportunidad de tratarlo nuevamente en FITUR. Por ello bien podría extenderme más en un posible análisis de éste.

Pero no será así, porque lo único que voy a destacar de ambos es que los ciudadanos no les han votado por pertenecer al Partido Popular. Sino por haberse convertido en ídolos de quienes están necesitados de creer en algo.

Juan Enciso, amparado en las siglas del PP, había ganado ya tres elecciones a lo Helenio Herrera: sin bajarse del autocar. Cuando surgieron las discrepancias con el PP, allá que se inventó el PAL -Partido de Almería- y se echó para adelante. El resultado fue el que estaba más que previsto: el PAL obtuvo 15 concejales y el PP se hundió en la miseria. En la huerta de Europa, triunfó, sin duda, el culto a la persona. Los ciudadanos se volvieron a entregar, mayoritariamente, a un hombre conocedor de la tierra y al cual consideran el más válido para defenderla.

Pedro Rodríguez llegó un día y lanzó un mensaje sencillo: ¡Huelva, te quiero!... Y ocurrió el milagro que nadie esperaba y, mucho menos, los dirigentes del PP: que los onubenses creyeron a pie juntillas en lo dicho por el fotógrafo que se pateaba las calles de una ciudad entristecida por haberse quedado muy atrás en todos los aspectos. Pues han de saber que Perico Rodri, hipocorístico por el cual es más conocido en su tierra, era fotógrafo e hijo de fotógrafo en su Huelva natal.

Con su llegada a la alcaldía, en 1995, PR decidió potenciar las tradiciones y revitalizó los símbolos de la capital de Onuba. Las Fiestas Colombinas alcanzaron su máximo esplendor y consiguió meter la cabeza en el consejo de Administración del Huelva: equipo que lleva varias temporadas de éxitos indiscutibles. Y, por encima de todo, cambió la faz de la ciudad en todos los sentidos.

He aquí otro ejemplo claro de cómo en las elecciones municipales prevalece el tirón de las personas. PR aún no ha decidido inventarse un partido localista. A lo mejor es que Javier Arenas lo mima hasta extremos insospechados, por la cuenta que le trae.

Válgame, pues, el paralelismo de Enciso y Rodríguez como fiel reflejo de lo que viene sucediendo en Ceuta. Aunque aquí la manifestación ciudadana en las urnas a favor de Juan Vivas haya sido netamente superior a la conseguida por ellos en sus respectivos pueblos. Aclarado algo que no sé si será tema tan importante como para ser motivo de estudio por los sociólogos, uno sí cae en la cuenta de que el ídolo tiene muchas posibilidades de perder de vista la realidad. Es decir, de sentarse en el sillón de mando y creerse que está por encima del bien y del mal. De ahí que no será tarea fácil para los encargados de asesorar a estas personas cuando se trata de hacerles comprender que están tomando decisiones equivocadas.

Detrás de estas personas, tan ensalzadas por sus conciudadanos y tan tenidas como referentes, debe haber siempre un personaje astuto y avezado, que por mantenerse aparentemente al margen siempre interviene en el momento justo, enmendando posibles yerros de sus asesorados.
 

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