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OPINIÓN - DOMINGO, 10 DE JUNIO DE 2007

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

Decía la sabia de mí abuela: “que cuando el demonio no tenía nada que hacer, mataba moscas con el rabo”. Servidor, al que las frases de mí abuela eran puras sentencias, en vez de matar moscas con el rabo como el demonio por no tener nada que hacer, ha decidido hacer algo de provecho.

Por principio, aunque algunos no lo quieran creer, no tengo nada de demonio y mucho menos después de conocer que no hay infierno. Lo cual supone un gran alivio para mí personas, y un cabreo para todos aquellos que me acusan de ser malo, malísimo por decirles las verdades del barquero y que me aseguraban el descenso hacia los abismos del infierno. Otra vez será mis adoradas y nunca bien ponderadas criaturitas mías De momento, pese a todo, al no existir el infierno se me han abierto las puertas del cielo. ¡Loado sea Dios!.

La verdad sea dicha, las puertas del cielo no se me han abierto, las que se me han abierto son las puertas de la tele, donde si el tiempo no lo impide a partir del lunes día dieciocho, a las diez de la noche, estaré en sus pantallas durante media hora, con mí programa “Los lunes son Domínguez”.

Un programa en el que lo único que vamos a buscar es la diversión de todos ustedes, tratando de arrancarles una sonrisa, Si lo conseguimos seremos felices. Y, por supuesto, como decía el genial humorista, Gila, el que no sepa aguantar las bromas que se vaya del pueblo. Y no hay más cera que la que arde.

Me han dicho los que entienden del asunto de la tele, que es primordial enamorar a la cámara si se quiere que la cosa salga bien. Ante este consejo, que uno novato en el asunto acepta y agradecerle en lo que vale, lo primero que he hecho es invitar a la cámara a una buena mariscada para irle haciéndole cuerpo en plan enamoramiento, que por el estómago se consiguen muchas cosas. No hay nada que se pueda comprar con un estomago agradecido. Y habrán podido observar al peloteo que someten a los mandas, todos los pelotas y lameculos por esos estómagos agradecidos.

Sin embargo, eso ha que reconocerlo también, a los que los mandan no han alimentado y, por tanto, no son estómagos agradecidos, ni te cuento, serrana del alma, la que andan diciendo de los mandas, Hay que escucharlos, como el menda los ha escuchados. Menos bonito les dicen de todo.

Bueno, como ese no es mi problema que es de los mandas y sus personajillos, volviendo al asunto de la tele tengo que decir y digo, que me siento rejuvenecer por este asunto. Es algo así como volver a mis raíces del micro solo que, en esta ocasión, será con una cámara delante grabando todo lo que digas y sin posibilidad de rectificar.

Si tengo que ser sincero, digo que estoy algo nervioso, puesto que s una nueva experiencia en mí vida ya que, jamás, hice tele, al menos delante de una cámara, esa a la que tienes que enamorar, sino quieres que acabe contigo, Ante esto tengo que reconocer que, por culpa del maldito tiempo que ha pasado, he perdido la práctica de cómo hay que enamorar y más a una cámara. En fin, queridos míos, se hará lo que se pueda. Todo sea por tratar de arrancarles una sonrisa la noche de los lunes.
 

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