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OPINIÓN - MARTES, 19 DE JUNIO DE 2007

 

OPINIÓN / EL OASIS

Todos contra Capello
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Albricias, Madrid! Por haber conquistado el trigésimo título de Liga. Una hazaña, sin duda, que ha sido posible gracias a la experiencia de Fabio Capello: a quien la prensa madrileña maltrató nada más llegar al Bernabeú. Un entrenador que ha sido perseguido con saña durante toda la temporada.

Lo que le ha ocurrido al técnico italiano es prueba evidente de que la prensa futbolística, en España, está manejada por periodistas, habrá excepciones, cuya ignorancia supina de este deporte les hace decir paridas inconcebibles. Crasas sandeces que unidas a la mala fe motivada por la tirria que le tienen a Capello, terminaron siendo críticas encanalladas.

Junto a esos periodistas no podían faltar las voces de profesionales que se han dado en llamar exquisitos: de quienes son abanderados Valdano y Cappa. Ambos nos hablan siempre de un fútbol en el cual sus intérpretes han de moverse sobre el césped como si fueran celebradas figuras de ballet. Para ellos, personajes pertenecientes a esa especie argentina dispuesta en todo momento a fantasear, Guti es el arquetipo de jugador que ha de primar en el Madrid.

Con esa tabarra, es decir, con la que Valdano y Cappa han venido dando acerca de que nunca sucederá nada en el campo si no está Guti en él, trataban de demostrarle a los aficionados que Fabio Capello detestaba el buen fútbol. Que el italiano sólo basaba el juego en el estilo directo. Y de esa manera, sin elaboración, el equipo jamás ganaría nada.

Un discurso que al ir perdiendo consistencia por las espantadas del tal Gutiérrez, como su paseo por el césped del Bernabéu ante el Bayern Múnich y otras barrabasadas por el estilo, les hicieron mirar hacia el recién llegado Gago. Y pidieron que alrededor de éste se fraguara todo el juego blanco. O sea, que un Gago cansado y falto de ritmo, aunque buen jugador, debía ser la piedra angular de un Madrid que hiciera del taca-taca su santo y seña. A lo que tampoco accedió el italiano. Y las criticas arreciaron con más ferocidad.

Menos mal que Capello, curtido en mil batallas, callaba y se tragaba todos los sapos habidos y por haber. Y al ser consciente el italiano de la irregularidad de Guti, de su falta de equilibrio emocional, y sobre todo de que es incapaz de eludir un marcaje cuando los rivales están físicamente fuertes, no se dejaba amilanar y sólo acudía a él en los momentos adecuados. Momentos en los que Guti era glorificado por un buen pase o por la culminación de una jugada brillante. Ahora bien, cuando no aportaba nada sólo se decía de él que no tenía su día o que su marcador era implacable en su cometido.

Lo explicado, así por encima, ha sido la nota predominante de la prensa: todos contra Fabio Cappelo y, por supuesto, contra ciertos jugadores: Diarra, Emerson, Cannavaro... Y defensa a ultranza de algunos futbolistas que llevaban tres temporadas sin ganar nada y que, además, carecían ya de ese espíritu de lucha y de esa fe inquebrantable que eran las credenciales del Madrid.

Frente al Mallorca el Madrid volvió a partirse en dos, una vez más. Lo cual es algo que ha venido siendo habitual en su feudo. Y las razones son tan claras como posibles de explicar otro día. Por consiguiente, estuvo a merced del rival durante 66 minutos. 20 de ellos con Guti en el terreno de juego. Un período de tiempo donde el equipo bermellón pudo hacer el segundo gol y hasta se permitió el lujo de jugar una especie de taca-taca que auspició su derrota.

A partir de entonces, el Madrid de Cappelo, en un cuarto de hora vertiginoso, puso el Bernabéu boca abajo y se adjudicó la Liga. Ramón Calderón, sin embargo, parece estar de parte de los exquisitos. Hay gente pató...
 

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