PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura

Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - MIÉRCOLES, 20 DE JUNIO DE 2007

 

OPINIÓN / SNIPER

Ha sido un insulto, Majestad
 


José Luis Navazo
jlnavazo@telefonica.net
 

Señor: permítame que presente mis credenciales. Soy de esos que el profesor Sampedro llamó en su momento “monárquicos de don Juan Carlos”, afortunada frase que refleja una combinación de “real politik”, agradecimiento por su valiente y decisivo papel durante la Transición y sano patriotismo. Incluso hasta muchos pensamos en la posibilidad -sin entrar en la intimidad del tálamo, que acatamos pero no compartimos- de extender este sentimiento de “monarquismo pragmático” a la figura de su eventual sucesor, el Príncipe de Asturias, pues y tal como están poniéndose las cosas la Corona bien pudiera ser aun el último nexo de relación entre las tierras y pueblos de este trozo de “Eurabia” que todavía llamamos -no sé bien por cuanto tiempo- España.

Pero la reciente concesión por parte de Su Majestad a su buen amigo Abdulá Ben Abdelaziz Al Saud, Rey de Arabia Saudí, al que días pasados condecoró con la Insignia de la Orden del Toisón de Oro (prestigiosa institución nacida en Brujas, pero vinculada a la Corona española desde 1.496), ilustre orden de la Caballería de Occidente que pretende “honrar a cuantos por sus hechos hayan sido, son y sean en lo venidero dignos de reconocimiento”, parece a muchos españoles, Majestad, cuando menos un desatino. Que un sátrapa, un tirano, un dictadorzuelo, cualificado representante de una de las ramas más obscurantistas, dogmáticas e intransigentes del Islam, el rígido e intolerante “wahabismo”, que mantiene a su país en un régimen semifeudal en el que se vulneran lapidariamente y brillan por su ausencia los más elementales derechos humanos, que ha exportado y financiado internacionalmente (a Europa, Don Juan Carlos, ¡a España misma!) el integrismo islamista (base ideológica del terrorismo homónimo) que tanto nos odia, reciba el Toisón de Oro de manos de su Majestad es una burla y un insulto, aunque con la boca pequeña se invoquen (desde La Zarzuela a La Moncloa) pestilentes razones de Estado debidamente envueltas en grasiento petróleo. Personalmente, Majestad, se me cae la cara de vergüenza ajena: por nuestra cortedad de miras, por nuestra cobardía, por nuestra incoherencia, por su “papelón”… Ellos, Majestad, tienen una absoluta libertad de movimientos en los países occidentales mientras que, nosotros, nos vemos restringidos en los países árabes del Golfo (matizo, pues el Maghreb es otra cosa), vigilados y coartados en el ejercicio más elemental de los derechos humanos. Verá, Don Juan Carlos: nosotros tenemos la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas; ellos tienen la Carta de Derechos Humanos Islámicos de El Cairo. Pregúnteselo, Su Majestad, a su querido amigo el Rey Abdulá: a ver que le cuenta…..

Supongo que nuestra vecina del norte, Francia “La Sultana”, habrá aplaudido desde las entrañas del Hexágono la concesión del Toisón de Oro al sátrapa Rey Abdulá, Soberano de Arabia Saudí desde agosto de 2005, fecha en la que accedió al trono tras el óbito del Rey Fadh. Con el debido respeto: un insulto, Don Juan Carlos; una vergüenza. Y una sonora bofetada para todos aquellos que, a lo largo y ancho del mundo, luchan arriesgando incluso su vida por la dignidad y libertad de los seres humanos. No es eso, no es eso….. Por lo demás, Majestad, aprovecho las presentes líneas para adelantarme veinticuatro horas felicitándole por su onomástica.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto