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OPINIÓN - SÁBADO, 23 DE JUNIO DE 2007

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

La sabia de mí abuela, cuando quitaban a alguien que lo estaba haciendo bien en el puesto que ocupaba, acostumbraba a decir: “eso no es más que desnudar a un santo, para vestir a otro”. La pregunta sería saber si merecía la pena desnudar al primer santo, al que las ropas le quedaban como un dandy, para ponérselas al otro que como también decía la sabia de mí abuela: “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Y es que hay personajes, a los que los trajes les quedan mejor que hechos a medida. Por el contrario, hay otros personajes que le caen como a un cristo dos pistolas.

Cuántos serán los santos desnudados, a los que los trajes les caen mejor que hechos a medidas, para vestir a otros santos cuyos trajes les caen como a un cristo dos pistolas. La solución a la pregunta no han tardado mucho en dárnosla. Y, como el que manda, manda, aunque según algunos, no es el que manda, pues no hay más cera que la que arde y cartucho al cañón, rematando con la consabida frase del que se mueva no sale en la foto.

Ustedes no notarán ese cambio de traje, entre unos y otros, impuesto por el que decide quién o quiénes se colocan en la foto de familia, ocupando el lugar que el manda ha decidido. Por supuesto que nadie intente cambiarse de sitio o colocarse donde le parezca porque, desde ese mismo momento, será apartado de la foto familiar, contando con todas las papeletas para ser enviado al ostracismo. Vamos ese no sale más en una foto familiar, ni por prescripción facultativa.

Así que, todos ellos, los de los trajes mejor que a medidas, deberán estar muy atentos para no cometer el más mínimo error. Pues un error puede ser considerado por el manda, como una auténtica falta de disciplina y de obediencia hacia su persona que, con toda seguridad, serán castigadas con las penas del infierno. Y aunque dicen que le infierno no existe como tal, todos ellos van a pasar un auténtico “infierno”.

Por qué se hacen las cosas mal, teniendo todas las papeletas para hacerlas bien. Oiga, amigo guardia, a servidor que le registren que no tiene nada que ver en ese asunto. Ese asunto sólo me incumbe como ceutí, queriendo lo mejor para mí tierra y, por supuesto, los mejores hombres y mujeres que la gobiernen. Desde otro punto de vista me importa tres pepinos los que hagan o dejen de hacer los mandas del asunto porque, por principio, tengo la más completa seguridad que en el pecado llevan la penitencia y a no tardar mucho tendrán que rendir cuenta de esos enormes errores.

Se equivocan, aquellos que piensen, ni por un sólo momento, que el pueblo es tonto de solemnidad. Demostrado está que es de garrafón pero lo que no es, sin lugar a duda alguna, tonto con balcón a la calle para que se la quieran dar con queso y hacerles creer que los inútiles son los mejores, haciendo desaparecer a todos aquellos que han marcado las diferencias mostrando su bien hacer en la misión encomendada. ¿Habrá sido ese su pecado, hacerlo bien?. Pues, igual, sí.

Los errores en política se pagan a muy alto precio y más, si con esos errores, se insulta la inteligencia de un pueblo. El que avisa no es traidor. Mala comida tiene el asunto.
 

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