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OPINIÓN - JUEVES, 28 DE MAYO DE 2007

 

OPINIÓN / EL ESQUINAZO

Huelgas en los aeropuertos
 


Jesús Carretero
jesuscarretero@elpueblodeceuta.com

 

Y no ha hecho más que comenzar el verano, sin haber entrado en el mes de julio que es cuando comienzan la apreturas en vuelos, hoteles y veraneantes.

Cada uno, la Constitución lo permite, tiene derecho a manifestarse, incluso con huelga, para reivindicar sus derechos, y eso es algo que no vamos a olvidar, pero lo que olvidan muchas veces los huelguistas o sus “asesores” o “ promotores” sindicales es que una huelga cuesta mucho dinero y no todas las empresas pueden soportar el coste de esos paros.

Aquí, por decir algo, comienza el movimiento con Spanair, una aerolínea que no anda sobrada de casi nada y que para más detalles está en venta en estos momentos. Pues bien, para ayudar, para que se venda mejor y para que los puestos de trabajo queden “mejor asegurados”, los tripulantes de Spanair paralizaron el lunes 60 vuelos.

Los tripulantes de cabina, en la primera jornada de huelga obsequiaron a los “clientes” de la aerolínea, con esa seguridad, con esa tranquilidad, de no hacer el viaje como tenían programado, sino que lo harán, si lo llegan a hacer, cuando estos “señoritos”, bien pagados, y bien tratados tengan el gusto de volver a su trabajo, perfectamente asesorados, ¡¡Faltaría más!!, por el Sindicato Independiente de Tripulantes de Cabinas de Pasajeros de Líneas Aéreas, el conocido SITCPLA.

La “juerga” algo tiene que ver con huelga afectó a “pocas personas”, más de 7000 pasajeros. Esto en principio y como por algo Madrid es Madrid, pues el aeropuerto de Barajas se vio afectado en 58 vuelos. Alguien podría empezar a decir que esta es una de las ventajas del “centralismo”.

Y puestos a analizar la situación, ya es lamentable que un sindicato que representa escasamente a un 25% del comité de empresa de la aerolínea, haya conseguido protagonizar lo que es la primera huelga de los tripulantes de cabina de Spanair.

Hemos hablado de muchos vuelos cancelados, pero es que en los no cancelados la normalidad brilló por su ausencia, con una media de demora superior a los 45 minutos. Así se ha ce progresar a las empresas, atacándolas en los momentos de más trabajo, y si una empresa no anda bien sus empleados, a la larga, marcharán “como tres en un zapato”. Esta realidad no sé si llega a las mentes despejadas de los sindicatos, en los que unos cuantos viven como Dios, sin pegar un palo al agua, y luego que los otros den la cara y si la empresa cierra, que se vayan a la calle.

Pero no todo acabó aquí en Spanair, porque cuando comienza el baile, nadie quiere quedarse sin “bailar el primer pasodoble”, y también BRITISH AIRWAYS se encontró con movimiento. El lunes tuvo que afrontar la huelga convocada por 91 trabajadores de tierra, en los aeropuertos de Madrid y Barcelona, Barajas y El Prat. Lo bueno de los ingleses es que no quieren perder su tirón y lo solucionaron a su manera, pero quedó solucionado con la llegada de “voluntarios de otros centros” de la aerolínea. Pero claro, aquí los sindicatos, muy reivindicativos ellos y muy dados a mantener la normalidad, acusan a la aerolínea de traer extranjeros desde Londres y París, “algo totalmente ilegal”, según el presidente del comité de empresa en Barcelona, Oriol Dolader.

Que ahora un sindicalista, miembro del comité de empresa, o defensor de causas perdidas, venga a criticar en España la existencia de extranjeros trabajando “de manera ilegal”, es que o está dormido, o que no ha empezado a soñar todavía.

Los pasajeros, los usuarios de la compañía, lo primero que quieren es que el servicio que han contratado se cumpla y se cumpla bien, luego todo lo que digan desde los sindicatos será bonito para justificar su existencia, pero nada tiene que importar a quien pasó por ventanilla, contrató un servicio y ese servicio se ha cumplido. Ahí empieza y termina el cliente.

La medida tomada por los ingleses hizo que la convocatoria de huelga no provocara, inicialmente, ninguna cancelación de vuelos, y de poco sirve que los parlanchines sindicales hayan cifrado el seguimiento de esta huelga en un 94% y un 70% en Madrid y Barcelona. Si los datos son ciertos es que sobran muchos de los huelguistas.
 

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