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OPINIÓN - MARTES, 3 DE JULIO DE 2007

 

OPINIÓN / EL OASIS

ZP debe vivir en un ay
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Este verano ha presentado muy pronto su tarjeta de visita sangrienta: cuando todavía apenas se sostiene en pie nos ha hecho ver que en el Líbano la vida no vale nada. Que allí se puede morir en cualquier instante; porque es sitio maldito desde hace ya muchos años.

El país de los cedros, el que fue tenido por la Niza de Oriente Medio, no acaba de tener un ejército con fuerza suficiente para poder estar solo. Y, claro, Israel lleva muchos años convencido de que esa debilidad hace posible que el territorio libanés sea un refugio de terroristas y de militares sirios. Ya en 1982 las tropas de Israel invadieron el Líbano. Y Ariel Sharon, entrevistado por Oriana Fallaci, habló con claridad meridiana: “Nunca aceptaremos un gobierno en Beirut dispuesto a acoger nuevamente a los terroristas y a los sirios”.

Veinte años después de la matanza de Sabra Y Shatilla, Begin está muerto y Sharon en estado de inconsciencia. Sus detractores los siguen acusando de haber sido los instigadores de la muerte de tres mil palestinos y sus defensores responden que esa matanza Histórica se hizo sin el conocimiento de ellos. Que fue la falange cristiana libanesa. Y ésta continúa alegando haberse enfrentado a terroristas de la OLP.

De cualquier modo, a partir de ahí aumentó aún más el odio entre partes: musulmanes por un lado y judíos por otro siempre encuentran motivos para hacer del Líbano un escenario de guerra. En principio, porque resulta imposible que perdure un gobierno en Beirut al frente del cual esté un hombre capaz de mantener a raya a musulmanes y sirios. Un aliado que le permita a los israelíes no sentirse amenazados desde allí. Luego están los enfrentamientos religiosos entre chiís, suníes, cristianos maronitas, drusos... Un volcán en permanente estado de erupción.

Pues bien, en medio de los atentados terroristas de Hizbulá o de Fatah al islam y de los enviados de Al Qaeda, nuestro soldados allí destinados están siempre en permanente peligro. De ahí que a José Luis Rodríguez Zapatero no debe llegarle la camisa al cuello, cuando las elecciones están a la vuelta de la esquina. Un presidente del Gobierno que está llamado a envejecer de aquí a nada. A no ser que tenga sangre de horchata para aguantar estos meses. Meses de vivir en un ay no vaya a ser que le comuniquen, en cualquier momento, malas noticias del Líbano, de Afganistán o que lo pongan al tanto de que los etarras han cometido una fechoría. Que es lo que se puede esperar, desgraciadamente, de un mundo en el cual el terrorismo campa por sus respetos. Y trata de amedrentar a los ciudadanos para que éstos vayan contra los gobiernos.

Porque me imagino que en el Reino Unido deben andar estos días aterrados. Y eso que ahora ya Toni Blair se ha dado el piro. Si bien podría salir algún comunicado diciendo que los terroristas no lo desean como mediador de nada. Mientras, algunos especialistas de la cosa dicen que el problema del terrorismo es político: por mor del conflicto palestino, la guerra de Afganistán y de Irak. Y esa opinión no debería caer en saco roto: sobre todo cuando nos acordamos de cómo la invasión de Afganistán se hizo al grito de Operación Justicia Infinita o de Operación Libertad Duradera. Y, desde luego, la de Irak: basada en que Sadam tenía armas de destrucción masiva, jamás encontradas. Tampoco ayudan nada los errores que cometen tan a menudo los invasores: en este caso, ha sido un bombardeo de la OTAN que ha matado a docenas de civiles en Afganistán.

Hoy se celebra el debate del estado de la nación. Y lo ideal sería que no se hablara de terrorismo. Salvo que se hiciera para aunar voluntades a fin de acabar con esa lacra. Temo que no será así.
 

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