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OPINIÓN - VIERNES, 20 DE JULIO DE 2007

 

OPINIÓN / EL OASIS

Aullidos de Sampietro
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Ni Antonio Sampietro pudo llegar a tanto ni Ceuta a tan poco. El que “tonipiscinas” rece como ex presidente de esta tierra es un baldón para ella. Un oprobio del que casi nadie quiere hablar. De ahí que muchos técnicos, periodistas, empresarios, vividores, políticos, etc, cuando surge la conversación al respecto, se pongan nerviosos y traten por todos los medios de decir muy poco, y en voz casi inaudible, de la afrenta.

Porque no hay peor drama que verse reflejado en un espejo que causó un daño enorme a la ciudad. Si bien conviene destacar la suerte que tuvo Ceuta cuando al delegado del Gobierno, Luis Vicente Moro, le dio por acabar con los componentes de la trama de un GIL que venían a montar un patio de Monipodio calcado al de Marbella. Cambiando lo que se debe cambiar.

El GIL forma parte de la historia negra de este pueblo. Porque así lo quisieron muchos ciudadanos que se perdieron el respeto al votarlo. Por más que en defensa de ellos cabe decir que se vieron incitados por la verborrea de media docena de agitadores, deseosos de conseguir fama y dinero a toda costa, que les contaban las miserias de los entonces gobernantes populares.

Pues bien, mientras aquí los principales gilistas, aquellos que recorrían las calles encima de la plataforma de un vehículo, coreando el nombre de Jesús Gil como el salvador de una ciudad que estaba a punto de abismarse en el caos, intentan por todos los medios ocultar su pasado, hete aquí que Antonio Sampietro no cesa de hablar en sus memorias de su paso por Ceuta. Flaco favor, pues, le está haciendo “tonipiscinas” a sus corifeos de entonces y, sobre todo, a esta tierra.

Pero hay más: el bon vivant catalán, además de seguir dando aullidos lastimeros por saberse apaleado y engañado por la mujer que tiene mucho arte en la lengua para hablar idiomas, Aida Piedra, cuenta mentiras acerca del tratamiento que recibió por parte de la prensa de esta ciudad.

Y lo hace en una página digital titulada la Marbella del Gil, Ceuta y Cuba, y en capítulos cuyos nombres mueven a la risa: “Ceuta, pasión y muerte”, y “Hacia el Calvario”. Títulos que bien podrían valerles a “tonipiscinas” como señuelo para representar su tragicomedia caballa por los pueblos blancos de Andalucía.

Al grano: que Sampietro, que había vivido donde la libertad de expresión tiene su morada (!), Cuba, confiesa que a su llegada a Ceuta como candidato a la presidencia se vio atacado despiadadamente por todos los medios. Por El Faro, por El Pueblo de Ceuta y por la televisión local. Y a partir de ahí ensarta mentiras con errores de bulto y confusiones que podrían costarle alguna que otra querella.

Es verdad que El Pueblo de Ceuta no quiso saber nada del GIL durante mucho tiempo. Tan cierto como que el otro periódico sí se apuntó a defender los intereses de “tonipiscinas”, deprisa y corriendo.

Y lo hizo no sólo por conveniencias de su editor, no; sino porque periodistas como Higinio Molina y Luis Aznar, entre otros, habían decidido formar parte de la aventura gilista. Estaban en su perfecto derecho. Al igual que Vicente Álvarez hizo méritos sobrados para que el GIL inmortalizara su pavana en Muelle Cañonero Dato.

Lo que digo puede constatarse en la hemeroteca. Para no tener que relatar de qué manera fueron premiados, por su inestimable ayuda a la causa del GIL, los periodistas ya reseñados.

En cuanto a la televisión local, “tonipiscinas” reconoce que llegó a un acuerdo con Manolo González Bolorino: a quien le adjudica el mérito de haber sobrevivido a todos los gobiernos. Aunque le ha faltado decir que éste tiene incluso poder para derribarlos también. Y hubiera sido ya el colmo de los colmos.
 

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