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OPINIÓN - VIERNES, 27 DE JULIO DE 2007

 

OPINIÓN / SNIPER

No vais a callarme o sostenella y no enmendalla
 


José Luis Navazo
jlnavazo@telefonica.net
 

Anteayer al atardecer, logran advertirme desde Ceuta sobre una descerebrada ‘Carta al Director’ publicada en dos diarios de la ciudad y firmada por un conocido miembro de la “Yamâa Tabligh” en la misma, el señor Mohamed Lahsen, acusándome de calumnias, falsedades y mentiras, amenazándome de paso a través de la UCIDE (¿acaso ‘sidi’ Tatari ya está controlado por el Tabligh?) con llevarme ante los tribunales de justicia si no rectifico. Pues bien: me reafirmo en lo expuesto en mis columnas, así que atrévanse ustedes y adelante. Prometo y auguro un interesante juicio.

Pero lea bien el sidi Lahsen porque descontextualiza mis palabras: nunca he escrito que el Tabligh sea una organización terrorista…. pero (¿acaso es mentira?) _ partes de los terroristas detenidos pertenecen o han sido ¿adoctrinados? en ese movimiento oscuro y fundamentalista suyo y de sus peculiares ‘hermanos’: así esta primavera al poco de volver de la India usted y ‘El Gran Hermano’, era detenido cerca de Tánger su tercer compañero de viaje, Muftar Buyema (histórico ‘tabligh’ ceutí), mientras su sobrino ponía pies en polvorosa huyendo a Ceuta a esconderse bajo el uniforme; ‘tabligh’ son o han sido Abderrahmán, el ceutí de Guantánamo (otro incauto que viajó en esos “tours” tan ahorrativos de ustedes), ‘El Tunecino’ y una gran parte de los sentados en el banquillo del 11-M, así como ‘El Chino” y los otros volados en Leganés, buenos conocedores de Ceuta: ¿acaso los trataba usted?. Porque como son tan caritativos, no me extrañaría que les dejaran su mezquita-hotel para dormir… Dígame: ¿cuántas veces usted y sus fraternales e inofensivos ‘hermanitos’ han acudido -y a qué- a la mezquita Mezuak de Tetuán?; ya sabe, una de las bases del terrorismo en la ciudad del Dersa, junto al barrio de Málaga… También pretende usted intoxicar asegurando que me dedico a calumniar sistemáticamente a los musulmanes. Absurdo y ridículo: paz para ellos -para los buenos- y para el Profeta. Le diré más: ustedes -el Tabligh- nos tienen aversión, nos desprecian íntimamente, odian Occidente y nuestros valores, desdeñando también a los musulmanes que no piensan de igual forma. Por cierto: cuando la comunidad musulmana de Ceuta se entere de la canallada, la herejía que han hecho con su conocida intolerancia y fanatismo en un venerable santuario, a ver como reacciona… Se han pasado ustedes de la raya.

Encomio su valentía como ya demostró combatiendo contra los soviéticos en Afganistán, así como la gallardía -al contrario que algunos de sus cobardes ‘hermanos’- de su carta. También le felicito sinceramente por haber sido capaz de abandonar el consumo de droga ya que, al menos, no fue usted uno de esos narcotraficantes que arruinó a miles de familias, ¿verdad?. Reconozco al Tabligh, igual que a otras asociaciones y sectas, su encomiable labor social que alcanza, incluso, a miserables ladronzuelos de bolsos y collares de señora, como otro rehabilitado ‘hermano’ suyo. Si ignora lo que digo podemos preguntarle a la portuguesa. Pero el que se pica ajos come señor Lahsem, así que déjese de tonterías y de hacer el canelo dando la cara por otros. El que debe rectificar es usted: se atreve a acusarme de racista y eso, afortunadamente en España, es un delito. Así que o rectifica públicamente de forma inmediata o seré yo el que, a mi vuelta a esas tierras, le demande ante la justicia. Porque ni usted ni los suyos tienen lo que hay que tener para denunciarme y en cambio sí mucho que esconder, así que menos faroles. Su objetivo, en línea con la planificada ofensiva de islamización a la que Occidente (y Ceuta es primera línea del frente) está aviesamente sometido es acallar voces discrepantes, confundir y abacorar. No tengo nada personalmente contra usted pero si hiciera falta, legionario, le pongo firme a la voz de ¡ya!: metiendo el culo y sacando el pecho. Y luego a paso ligero. Tengan muy claro, usted y los de su ralea, que nunca van a conseguir amedrentarme. Igual que el genial Quevedo, “No he de callar por más que con el dedo, ya marcando la boca, ya la frente, silencio avises o amenaces miedo”. ¿Vale, “jai”?
 

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