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sociedad - DOMINGO, 12 DE AGOSTO DE 2007


Mohamed VI. archivo

reportaje / marruecos
 

El editorial que los
marroquíes no pueden leer

El único periódico del país vecino en dariya, secuestrado por “faltarle el respeto” al rey
 

CEUTA
Gonzalo Testa
gonzalotesta@elpueblodeceuta.com

Durante los primeros días de esta semana el semanario marroquí ‘Nishán’ (el único periódico del país vecino escrito en dariya) fue secuestrado de los kioscos por el editorial titulado ‘Nuestro señor, ¿qué dices?’, artículo que costó al director de la publicación, Ahmed Benshemsi, un interrogatorio durante 20 horas bajo la acusación de “faltarle el debido respeto al rey”.

“Al contenido crítico que se puede leer en el texto”, explica Pedro Rojo, veterano corresponsal español en Marruecos y responsable del servicio de traducción Al Fanar, “hay que añadir el tono coloquial con el que Benshemsi se dirige al rey Mohamed VI”. “A pesar de que en la traducción hemos intentado reflejar este tono, el impacto no es comparable en su lectura española a la árabe, pues toda la prensa marroquí en árabe está escrita en fusha (árabe estándar o clásico) mucho más formal que el dariya (dialectal marroquí) con el que se escribe ‘Nishán’”, concluye Rojo, gracias a cuyo Boletín de Prensa Árabe [www.boletin.org] transcribimos el texto íntegro del polémico editorial:

“‘Me hallarás permanentemente, querido pueblo, al frente de los que combaten los discursos que ponen en cuestión el interés de celebrar las elecciones y la utilidad de los partidos políticos’, así habló el rey Mohamed VI el 30 de julio en su discurso de la Fiesta del Trono. Su majestad también dijo: ‘La esencia del voto no consiste en competir por las opciones estratégicas de la nación, que han recabado el consenso nacional y son los pilares de desarrollo en el seno de la modernidad. [...] Esto nos ha sido confiado con el fin de seguir adelante, cualesquiera que sean las circunstancias, en el seno de nuestra concepción de la monarquía más ciudadana’. Si no lo habéis entendido releedlo con calma, pues está claro: nuestro señor os ha dicho que de ‘las opciones estratégicas de la nación’ se encarga él porque ‘le han sido confiadas cualesquiera que sean las circunstancias’. Es su ‘visión’ personal de la monarquía. En cuanto a la competición electoral entre los partidos, (ahora voy a añadir algo de mi propia cosecha), sólo girará en torno a los medios y formas de aplicación de tales ‘opciones estratégicas’ a las que no se puede renunciar y sobre las que no se puede discutir ya que son fruto de ‘un consenso nacional’. El mensaje está meridianamente claro, sí señor.

Los partidos y las elecciones


No obstante, tiene toda la razón al decir que los partidos no sirven para nada (sólo para aplicar las directrices de su majestad). Por ello, las elecciones no sirven para nada ya que no tienen como objetivo que prevalezcan unas opciones sobre otras (recordemos que este es el objetivo de las elecciones en los regímenes democráticos). ¿Se ha enterado Mohamed VI de que este régimen político que está apoyando en público es el responsable del uso de ‘conceptos nihilistas’ (como bien ha dicho) que ponen en cuestión la utilidad de las elecciones? ¿Sabe que este régimen político que quiere está bloqueando el desarrollo democrático de este país? A lo mejor está enterado... él mismo nos fija «una cita» en este discurso para «avanzar hacia delante con el objetivo de coronar la progresiva reforma institucional a través de un cambio sublime y global». ¡No me digas! ¿De qué ‘reforma institucional’ se tratará? ¿Será aquella reforma constitucional que vienen reivindicando los militantes democráticos desde el día en que murió Hasán II y que habla de la reducción de los poderes del rey a favor de los de las instituciones electas?

En realidad, si nuestro señor habla de esta reforma, bienvenida y mil veces bienvenida sea ¡es la que necesitamos! Prueba de ello son las palabras del rey en su discurso cuando dijo ‘quiero reafirmar que el régimen que tenemos asumido es la monarquía activa, que no se limita a conceptos o prerrogativas separadas: ejecutivas, legislativas o judiciales. [...] Se trata pues de la genuina monarquía marroquí’.

Atento: nuestro señor te dice que nuestro régimen está basado en la separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Sin embargo, ‘la monarquía activa no se reduce a conceptos o prerrogativas separadas’. Es decir, los tres poderes separados. Pero cuando se reúnen en manos del rey (que, por cierto, está ejerciendo los tres) ya no hay separación ninguna entre ellos, todo lo contrario, se entremezclan y bien. El rey se convierte en juez y parte al mismo tiempo”.
 

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