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OPINIÓN - MARTES 9 DE SEPTIEMBRE DE 2007

 
OPINIÓN / CARTAS AL DIRECTOR

El Islam (Modelo de perfección para la humanidad)

Por Mohamed Lahsen


El Islam es, no solo una creencia, sino también una práctica, tanto espiritual como temporal. El Islam es , en efecto, un código completo destinado a reglamentar la vida humana. El Islam intenta formar una totalidad que englobe las diferentes facetas de la vida humana. Aún más, quiere crear una coordinación entre todos estos dominios.

Si leemos las escrituras de cualquier religión o las homilías que nos enseñan cuestiones de moral veremos como el mismo drama del conflicto entre el conocimiento y la ignorancia, entre la tiranía y la injusticia, se ha representado en diferentes formas. Cualquier filosofía a la que podamos afiliarnos estará de acuerdo el ser humano que es responsable de sus actos, porque posee el dominio de sus sentidos, conciencia e intelecto así como voluntad y resolución. Esta responsabilidad que asume el ser humano se denomina, el la terminología del Islam, Taklif u obligación religiosa, siendo el grado de esta responsabilidad, en cada persona proporcional a su capacidad y aptitud, dependiendo de su fuerza y poder. El principio directo de esta responsabilidad es tal y como fue establecido por Dios. El ser humano necesita que la luz de las experiencias pasadas ilumine su presente y su futuro. Todos ellos dejaron sus huellas en las páginas de la historia, entre ellos podemos hallar emperadores rodeados por el esplendor de sus cortes, generales y comandantes militares, filósofos perdidos en sus pensamientos, poderosos conquistadores embriagados por su poder y poetas que contaban para reconfortar su propia soledad con dulces cánticos. A su manera (cada uno de ellos ejerce su atractivo sobre los hijos de Adán), ya se trate de Anibal de Cártago, Alejandro de Macedonia, César de Roma, Darío de Irán o Napoleón de Francia. Algo parecido sucede con la vida de todos los filósofos, desde la antigüedad, como Sócrates, Spences de inglaterra. También la vida de Nimrod y el Faraón Abu Jahl, describen otros rasgos de la naturaleza y del carácter del ser humano.

Pero la cuestión es, de entre todos ellos ¿Quién puede ser tenido por modelo de bondad y virtud como para que merezca ser seguido e imitado por la Humanidad? Es cierto que hubo grandes conquistadores y generales que con sus espada fueron capaces de barrer todo lo que se ponía ante su paso, pero ¿qué hicieron para que sus vidas fueran un ejemplo? También hubo sabios y filósofos que sondearon los secretos de la naturaleza más allá de los límites de la percepción y cambiaron el sentido de las cosas. No obstante no lograron producir ningún proyecto que sirviera de guía práctica para la humanidad. Como el vuelo de su imaginación carecía de visión práctica nunca pudieron proporcionar al ser humano guía alguna para el cumplimiento de sus obligaciones. Aristóteles fue el percusor de la ética filosófica que ahora se estudia en las universidades.

En casi cualquier institución de enseñanza superior podemos encontrar profesores muy permisos y principios, pero ¿ se ha dejado sentir su impacto más allá de las paredes de su clase? Por el contrario, muchas veces vemos que la conducta y el comportamiento de tales personas no son mejores que las de la gente común y corriente, no hay que oir bellos sermones para transitar por el camino recto, sino ver el ejemplo vivo de las virtudes cardinales.

Por ello invito a todo aquel que quiera aportar algo bueno para esta sociedad que actúe siempre con una convicción sabiosa que conduzca al bienestar con mensajes de paz, armonía y convivencia, sea cual sea su confesión o cultura, y dejar de generar alarma social con mensajes equívocos ya que esos solo conlleva al fracaso, aunque sabemos que hay deficientes mentales con los que van a ver con buenos ojos ya que siempre actúan ciegos de corazón y las gafas le hacen ver cosas oscuras por lo que deberían limpiarlas, aunque la ceguera como bien he dicho la tienen en sus corazones y no en los ojos.

La persona que quiere el bien para la sociedad jamás debe de intentar dividir a su gente ni tampoco otros deben actuar como defensores de los demás, siendo utilizados y sin pensarlo dos veces actúan con mala fe, eso si que se debe rectificar porque no existen motivos para ello, vuelvo a decir una vez más, trabajar para el fruto indicado, con buenas perspectivas, y si hay que criticar, hay que hacerlo pero siempre constructivo y con carácter observativo sin entrar en guerra sin motivos aparentes, olvidando así intereses personales y partidistas y sino se puede hacer de esa manera hacer el favor de apartarse y dejen que los demás trabajen.

Es un deber y una obligación que debéis aportar al pueblo de Ceuta.
 

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