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OPINIÓN - MARTES, 9 DE OCTUBRE  DE 2007

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

Cuando Luís XIV, “El rey Sol”, dijo la frase aquella de: “L´Etat ce moi” no se podía imaginar, ni por un solo instante, que había abierto el camino a todos los personajillos, polítiquillos del tres al cuarto, para que aprovechando la misma, dijesen en pueblos y ciudades “aquí quien manda soy yo”.

Y en verdad, haciendo la frase suya, se han creído que son los nuevos virreys de esos pueblos o ciudades, en los que por las cosas graciosas que tiene la vida, porque la vida es una jartá de graciosa, nacieron como pollos de granjas todos los del pito y la gorra con mando en plaza.

Inútiles totales, analfabetos donde los haya, se van pavoneando por las calles de esos pueblos o esas ciudades, mientras te miran por encima del hombro, por considerarnos al resto de los mortales de una especie inferior.

Y en verdad, las cosas claras, llevan toda la razón del mundo, cuando remedando a Luís XIV y apropiándose de su frase, te sueltan esos de: “aquí quien manda soy yo”. Y digo que llevan razón porque si quieres conseguir algo tienes que ir a ver a estos virreys, por si a bien lo tienen le busquen un puesto de trabajo a algunos de tus familiares.

A igual que cuando algunos más inteligentes que ellos, no hay que hacer muchos esfuerzos para serlo, le plantan cara ante alguna de sus muchas mamarrachadas, no cabe esperar otras cosa de estos analfabetos, ya saben que serán condenados a todas las penas del infierno perdiendo, por supuesto, el puesto de trabajo del que gozaban y para el que estaban perfectamente cualificados.

Un puesto de trabajo al que se había entregado en cuerpo y alma, defendiendo los caminos impuestos por su partido durante los mejores años de su vida. La culpa de perder ese puesto de trabajo, no la tiene más que él y sólo el, que sabiendo como se las gastas el analfabeto de turno, con gorra y pito de manda se atrevió, ¡Oh Dios de los cielos!, a discutirle una de sus muchas majaderías, creyendo que, de esa forma, evitaría que hiciera el ridículo una vez más. ¡Que error, que gran error, que diría De la Cierva!.

¿Pero cómo se te ocurre tratar de evitar que haga, de nuevo, el mayor de los ridículos?. No me digas qué, conociendo como conoces el paño y como se las gastas el inútil de la gorra y el pito con mando, no sabías cual sería el final y donde ibas a terminar sin que, por supuesto, nadie levantara la mano para defenderte. No te defienden, sabiendo lo que vales y los que has dado de ti mismo, porque son demasiado cobardes para hacerlo y, sobre todo, porque temen perder el puesto que tienen.

No te voy a pedir que me cuentes nada, porque tu hombría de bien sé que no te lo va a permitir. Y mira, amigo mío, que podrías contar cosas y mas cosas sobre el personajillo, polítiquillo de medio pelo que ha hecho realidad la frase del rey francés, con el consentimiento de todos aquellos de muy superior cultura y preparación, que prefieren irse al ostracismo, manteniendo la boca cerrada, antes de decir toda la verdad de lo que está pasando. Una verdad que mantiene viva la frase de Luís XIV en manos de todos esos inútiles de gorra y pito con mando.
 

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