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OPINIÓN - SÁBADO, 13 DE OCTUBRE DE 2007

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

Ala moda, a la moda, a la moda de París. Esa canción cantaban las chiquillas de mi barrio, y me imagino que de todos y cada uno de los barrios de los distintos pueblos de España, en mí época de chaval.

Y es que en este país, aún llamado España, sí algo hemos tenido bueno es ir a los últimos grito de la moda. Eso, nadie nos lo puede negar. Además que si aceptamos una moda, la aceptamos y somos los mejores del mundo mundial.

Pero al aceptarla siempre vamos por detrás de los que las imponen. O sea que, aunque pueda parecer lo contrario, vamos en desventaja con aquellos que la crean. Ahora, eso sí, ponemos tanto afán en imitarla que llegamos a superarlos. Qué ellos, por un suponer, se ponen un “persing”, nosotros nos ponemos dos o tres. A ver si es qué esos inventores, de esta moda, van a ser más qué nosotros.

Algo más tarde es esta moda llegó la de tatuarse. Esta la parecer supera en mucho a la anterior. Hoy, todo aquel que no tenga sobre su cuerpo un tatuaje. Es como si fuese desnudo. Le miran cómo si se tratase de un ser de otro mundo. Manda…la cosa.

No hace mucho tiempo, la idea que se tenía sobre todas aquellas personas que tenían algún tatuaje sobre su cuerpo. Era muy distinta a los tiempos que corren. Tener un tatuaje, no hace mucho tiempo, era de personas de baja estofa. O seda que el asunto del tatuaje estaba reservado a personas de clase inferior, nunca bien mirados por la sociedad, que veía en ellos a gente de mal vivir.

Hoy, con la llegada de los tiempos modernos, se piensa todo lo contrario opuesto que llevar un tatuaje dice mucho de la gran categoría de quienes los llevan. Personajes de alto estanding, incluso a quien se le ha concedido la alta distinción de su país de llamarle Sir, llevan tatuajes sobre varias partes de su cuerpo.

Y como nosotros, los españoles de España, somos así de esa manera, pues a superar a todos estos personajes y a tatuarnos hasta en cielo de la boca. Esto es, naturalmente, el mundo al revés.

Y como es sabido, la moda no incomoda. Pues nada, queridos míos, a tatuarse y a ponerse cosas de esas en la lengua, en la nariz o donde mejor lo crean conveniente. A servidor, todo hay que decirlo, le da lo mismo, cada uno es libre de ponerse lo que le venga en ganas.

Ahora tal y como está la cosa, me parece, que esas modas se han quedado obsoletas, ante la aparición de la nueva moda, la moda “neroniana” o sea la moda la pirómanos. Una moda puesta en marcha por una pandilla de analfabetos sin oficio ni beneficio, muñequitos de polichinelas manejados por hábiles manos en esa moda de quemar todo lo que se les diga que hay que quemar.

No me negarán que esta moda supera con creces a las anteriores, en cuanto a personajes dedicados a ella. Pues esta última moda cuenta, de momento, con el mayor número de gilipollas conocidos en cuanto a moda se refiere.

Tontos con balcón a la calle, como todos estos gilipollas, siempre han existido. Incluso, todos ellos, han superado con creces a aquellos que se dedicaban a chupar candados.
 

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