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política - DOMINGO 28 DE OCTUBRE DE 2007


Reunión  entre Moya, de la Encima, Alí y Musa. m.z

psoe
 

Salvador de la Encima

Las últimas conversaciones de Salvador de
la Encina con líderes de la izquierda ceutí, relanzan la idea, la posibilidad, de una convergencia de la atomizada izquierda
de Ceuta en torno al partido socialista
 

CEUTA
Ramón Ros

local
@elpueblodeceuta.com

XE s cierto que el diputado Salvador de la Encina le dedica a Ceuta una buena parte de su actividad política. La crisis creada en el seno del PSOE ceutí, como consecuencia de la dimisión de Mª Antonia Palomo, tras el desastre electoral sufrido por su formación en las últimas elecciones a la Asamblea de Ceuta, ha terminado con la disolución de la federación ceutí del PSOE ordenada por Pepe Blanco, nombrando a Salvador de la Encina presidente de una comisión delegada, que tiene como finalidad comenzar desde cero en esa difícil, pero necesaria tarea de reflotar el PSOE de Ceuta.

¿Por qué Salvador de la Encina?. Bueno, para empezar, se trata de un ceutí, si bien afincado fuera como tanto otros, que, por otra parte, le lleva dedicando ya años, parte de su actividad en el Congreso de los Diputados a temas relacionados con los intereses de Ceuta, en una especie de pugna permanente por ver quien hace y dice más cosas, con el actual diputado por Ceuta, Francisco Antonio González, quien envuelto en la bandera de España, ve no obstante como el protagonismo de de la Encina, eclipsa el suyo en la política ceutí.

De ahí, que el Comité Federal del PSOE, le haya designado a él para recrear un partido que se ha ido al garete entre unos y otros y que, desde luego, sigue siendo muy necesario para los intereses de Ceuta, por mucho que ahora no se le vote aquí.

Pero los retos a los que se enfrenta no van a ser nada fáciles, en una ciudad en la que la izquierda además de fragmentada, carece de la confianza necesaria de unos ciudadanos rendidos a la figura del actual Presidente de la Ciudad, a quien disculpan de momento todo (veremos lo que esto dura), y que no olvidan todavía al Aznar del Perejil ni el sorbito de agua de Zapatero.

De otra parte, tiene frente a sí, el deber de responder a promesas electorales de su partido en relación con temas bien conocidos por él: abaratamiento del transporte marítimo entre Ceuta y la Península y elevación del cuarenta al cincuenta por ciento de la bonificación establecida por el Gobierno de Aznar, en las cuotas de la Seguridad Social para todos los sectores en crisis.

Sus primeros movimientos están siendo prudentes, sabedor de las arenas movedizas en las que se está moviendo, pero ya revelan algunas de las intenciones planteadas por su formación que, sin duda, deben dirigirse al medio plazo, ya que en lo inmediato, las posibilidades de éxito son más bien escasas.

Da la sensación de respetar más al equipo de Mª Antonia Palomo, que al autodenominado sector crítico, fulminado en sus expectativas tras la disolución del PSOE ceutí, lo que para algunos supondrá una sangría en las filas socialistas, que puede buscar refugio en la nueva formación liderada por Rosa Díez, si bien, es cierto que ninguna sangría puede haber en un partido político que pretende partir de cero, captando nuevos afiliados y que voluntariamente ha decidido prescindir de su vieja militancia, demasiado cainita y figurona para lo poco que ha aportado al éxito electoral del PSOE ceutí. Tendrá, no obstante, que reflexionar el PSOE nacional, si su política de Estado no ha sido en buena medida la responsable de su debacle en Ceuta, al margen de lo poco que han ayudado las luchas fraticidas de sus militantes en nuestra ciudad.

Las últimas conversaciones de Salvador de la Encina con líderes de la izquierda ceutí, relanzan la idea, la posibilidad, de una convergencia de la atomizada izquierda de Ceuta en torno al partido socialista, que quiere volver a liderar una alternativa de izquierdas en Ceuta frente a la clara hegemonía de un Partido Popular que no tiene en su espectro electoral ninguna rivalidad relevante, tras la definitiva muerte de Ceuta Unida. El conglomerado que pretende de la Encina, al estilo de Baleares, Aragón o Navarra, sin duda como ya hemos comentado, a medio plazo, le va a costar más de un dolor de cabeza, tanto a él como a su partido, ya que tendrá que lidiar con la exigencia legítima de Aróstegui de que se cumpla con lo previsto en la disposición transitoria quinta de la Constitución y que, por tanto, Ceuta se constituya en Comunidad Autónoma, y tendrá que transigir con las pretensiones del líder de la UDC, Mohamed Alí, respecto del idioma árabe y, sobre todo, tendrá que explicar por qué su partido, el PSOE, se resiste a cosas sobre las que en campaña electoral ha comprometido su palabra con los ceutíes.

Lo dicho, difícil, difícil y, un consejillo “pa” no perder el tiempo: “Si hay que ir se va, pero ir pa ná es tontería”.
 

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