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OPINIÓN - DOMINGO, 2 DE DICIEMBRE DE 2007

 

OPINIÓN / ESPAÑA CAÑÍ

Nieve en Málaga
 


Nuria Van Den Berghe
nuriavandenberghe
@elpueblodeceuta.com
 

Ayer nevó en Málaga la cantaora, justo al morir la hora violeta, cuando estallaron las guirnaldas de luces navideñas, ante un ¡Ooohhhh! colectivo, maravillado, emotivo, encantado. Al que me uní, porque la gente de barriada como servidora, que es paleña fetén y devota, entre otras, de la Estrella de los Mares, la gente de barrio profundo, se encandila con la belleza. Y la agradece. Porque es muy “como Dios manda” y ya saben que siempre repito que será que, el buen Dios, manda en todo lo bueno y lo bello del universo y también en los instantes pequeños y hermosos. De arrebato estético, de emoción profunda ante los villancicos, el cante de nuestra tierra, el latir de nuestras raíces al son de la zambomba, la bandurria, la pandereta y los cascabeles. El Ayuntamiento se ha vuelto a lucir y a exceder y lo digo como halago, como piropo, porque, cuando la belleza es excesiva alcanza el grado de sublime, bello y sublime es la definición clásica del concepto “arte”.

Estallido de luz y nieve artificial tiñendo de blanco el paisaje urbano. ¡Una emoción! ¿Qué si lloré? Por supuesto, yo tengo “lo mío” y soy la Llorona Mayor del Reino, de lo que presumo, lo que demuestra que seré una zarrapastrosa, pero no una tarada emocional. ¿Qué que es “lo mío”? Bueno, entre otras patologías indefinibles, padezco el genuino Síndrome de Sthendal, ya saben, el que atacó de manera fulminante al escritor cuando vacacionaba en Florencia y entró en uno de sus palacios. El hombre se puso a morir. Porque, demasiada luz, deslumbra.

Y una overdose, un chute en vena, un atracón de hermosura en estado puro provoca auténticos jamacucos, los pelos se ponen como escarpias (y eso, a nivel ingle es un problema para la integridad física) dan temblores ante el árbol monumental brillando como un ascua de oro, se moquea por los cantos llenos de paz y alegría. Porque “sentimos” que “eso” que estamos viviendo es la piel de nuestra tierra, la piel de Occidente, de esta cultura nuestras esplendorosa de raíces judeocristianas que ha parido vacunas, electricidad, Internet, astronautas, antibióticos, pantalones vaqueros, el teléfono móvil, los Derechos Humanos y todo cuanto bueno y fulgurante hay en el mundo. Entre otras cosas la Navidad.

¿Por qué parecen enfurecidos? Nada les debo y cuando les he pedido que me avalen un crédito se han negado rotundamente. ¿Qué los concejales comunistas de Huelva quieren prohibir la Navidad y sustituirla por una especie de celebración atea de invierno, pobre, fea, triste y aburrida e idéntica a su ideología de mierda? ¡Pobres piojosillos! ¡Revoltosas ladillas de la entrepierna de la momia del padrecito Stalin! ¡Ale, ale, rojillos, si no os gustan las Navidades os alargáis al archipiélago Gulag o a algún buen ex campo de concentración de los vuestros en Siberia y os emocionáis un poco con el recuerdo de los presos! ¿Por qué regruñen? ¿Qué Rusia es un país profundamente cristiano, con unas maravillosas tradiciones navideñas y que tira la casa por la ventana a la hora de celebrar sus fiestas? Bueno, vale, reductos ateos quedan pocos, si un caso los míseros de Corea del Norte, con su marxismo mamarrachil, el camarada Fidel que permanece semifosilizado y creo que nadie más. Quitando, lógicamente, a los eufemísticos “laicos”.

En la Audiencia Provincial de Málaga tengo la apelación que interpuse contra la directora de un colegio de Mijas que tiró un Belén a la basura. El 24 de diciembre, cumpleaños del Niño Dios del pasado año le puse la denuncia en el Juzgado de Guardia por delito contra los sentimientos religiosos.

¿Ustedes se figuran que, si en lugar de montar los niños un Belén hubieran puesto un Sagrado libro del Corán? ¿Se imaginan que, la directora atea iba a tener los cojones de tirarlo a la basura?

Se le hubiera echado encima el Islam en pleno. Pero, yo, como cristiana no se lanzar fatwas, así que la denuncié, como regalo al Niño Chiquito, porque cumplía años y los padres católicos se unieron a la denuncia y los maestros católicos también. Nieva en Málaga ¡Ay, del Chiquirritín…” Late la Navidad.
 

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