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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 5 DE DICIEMBRE DE 2007

 
OPINIÓN / EDITORIAL

Apoyar a los que ayudan sin esperar su turno

Voluntario es aquella persona que, según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), entre varias obligadas por turno o designación a ejecutar algún trabajo o servicio, “se presta a hacerlo por propia voluntad, sin esperar a que le toque su vez”. El voluntariado va un poco más allá y se reconoce como “el trabajo de las personas que sirven a una comunidad o al medio ambiente por decisión propia y libre”. Además, los voluntarios cumplen tres condiciones imprescindibles: su desinterés (no persigue ningún tipo de beneficio ni gratificación por su ayuda); su intención (pretende un fin y un objetivo positivo y legítimo) y su justificación (responde a una necesidad real del beneficiario de su trabajo). No es un pasatiempo ni un entretenimiento sin más, sino que persigue la satisfacción de una necesidad que hemos definido previamente como tal. Pocas actitudes a nuestro alrededor cumplen de una forma tan evidente tres virtudes como esas. No es de extrañar, por tanto, que algunas de las organizaciones que más deben a los voluntarios (Cruz Roja, Cruz Blanca...) rindiesen ayer como prólogo al día de hoy, 5 de diciembre, Día Internacional del Voluntariado, un cariñoso y merecido homenaje. En España existen, según fuentes oficiales, más de 11.600 organizaciones no gubernamentales que canalizan el altruismo de más de un millón y medio de voluntarios que dedican una parte de su día a día a actividades que buscan mejorar la sociedad y, muy especialmente, la vida de los más desfavorecidos. Ceuta no marcha, al menos en términos generales, al mismo ritmo que el resto del Estado. El número de oenegés sigue siendo escaso y, salvo honrosas excepciones como las citadas anteriormente, su funcionamiento suele ser discontinuo y no demasiado constante. Sin embargo, las que operan seriamente lo hacen con brillo propio y no tienen nada que envidiar a cualquier otra del país. Es por ello que su trabajo, que en ningún caso debería sustituir ni suplantar al de la Administración, sí debe ganarse todo el respeto y el apoyo de las instituciones, algo que a veces extrañan.
 

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