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ACTUALIDAD - JUEVES, 6 DE DICIEMBRE DE 2007


docente impartiendo una clase. archivo.

inseguridad en las aulas
 

El docente no es considerado figura de autoridad por lo que la agresión no acarrea penas graves

Los sindicatos tratan de ‘blindar’ a los maestros contra los ataques y por ello luchan por que los profesores sean tratados como funcionarios en el ejercicio de su labor

CEUTA
David F. Pascual

local
@elpueblodeceuta.com

Los docentes no son considerados figuras de autoridad por parte de la legislación vigente por lo que las amenazas y agresiones a estos no conllevan las mismas penas que si los implicados fueran agentes de la ley como Policías y Guardias Civiles.
Ante la impunidad con que se saldan muchos casos de este tipo, los sindicatos tratan de acogerse a la jurisprudencia y trabajan por lograr ‘blindar’ a los maestros contra agresiones de padres y alumnos. La fórmula es que se considere que cuando se agrede a un docente se está atentando contra una autoridad en el ejercicio de su profesión.

Las agresiones de alumnos y padres a profesores y demás personal de los centros de enseñanza no están a la orden del día en Ceuta, aunque, por desgracia, son más frecuentes de lo deseado en muchas de las ciudades más importantes de España como Barcelona, Madrid, Valencia o Sevilla. La espiral de violencia en las aulas cobra protagonismo en los informativos mientras los profesores permanecen en el punto de mira.
Habida cuenta de la realidad, los sindicatos y los propios afectados trabajan para lograr un endurecimiento de las penas para que la agresión a un docente no le salga barata al infractor. Hasta el momento, la ley considera que cualquier atentado contra la integridad de un docente en el ejercicio de su labor debe ser castigada como cualquier otra acción de este tipo que tenga como protagonistas a ciudadanos de a pie en cualquier escenario. En resumidas cuentas, la agresión a un maestro no es un atentado contra una figura de autoridad como podría ser un Policía o Guardia Civil.

Una instrucción de la Fiscalía General del Estado abogaba por aumentar jurídicamente el estatus de los docentes ante un atentado contra su integridad. En 2006, y durante el transcurso de varios procesos judiciales en Cataluña, Andalucía y la Comunidad Valenciana, los fiscales de los respectivos casos solicitaron endurecer las penas a los agresores por considerar que el maestro, como funcionario que es, está dotado de autoridad. En estos procesos se llegó a solicitar hasta tres años de prisión para los acusados por los ataques al profesorado.
Finalmente, y pese a los intentos de la Fiscalía General del Estado, y los sindicatos no se consiguió establecer como vinculante para todo el territorio la instrucción del primer ente.

La realidad es que la legislación no ampara la petición de mayores penas para los agresores por atentado contra la autoridad. Aún así, y en casos de ataques con consecuencias de importancia para el o la afectada, los abogados suelen acogerse a los artículos 550 y 551 del Código Penal, aquellos donde se prevén sanciones por atentados contra la autoridad, según explicó María Victoria Carrer, secretaria general de Justicia de UGT. Mientras, se saldan con penas leves o faltas aquellas situaciones donde las consecuencias físicas no son visibles como las amenazas o las lesiones menores.

La ausencia de una normativa clarificadora en este aspecto hace que muchas veces, tal y como explicó Carrer, según el Juzgado o el fiscal presente en el proceso, se pida más o menos tiempo de condena.

La lucha sindical

La Federación de Trabajadores de la Enseñanza de la Unión General de Trabajadores (FETE-UGT) en Ceuta considera “esencial” un cambio de estatus del profesorado ante las amenazas y agresiones. “Estamos trabajando por la extensión a los docentes de la consideración de figuras de autoridad”, informó el secretario de organización de FETE-UGT, Francisco Lobato.
 


La directora del colegio San Daniel amenazada, el último
caso público de acoso a un docente

La Ciudad Autónoma de Ceuta, a diferencia de otras muchas regiones de España, no destaca porque la violencia en las aulas sea catalogada como un problema educativo importante. Casos hay, aunque son aislados y, por fortuna, poco numerosos. No obstante un caso podría prender la mecha que desatara una espiral de violencia.
Ceuta parecía haber olvidado ya la problemática de las amenazas y acosos de padres de alumnos a profesores de los centros cuando esta semana un caso ha llamado la atención de la opinión pública, el de la directora del colegio San Daniel.

La responsable del centro está pasando un auténtico calvario ya que el intento de agresión sufrido por ésta el pasado lunes no es el primer episodio de este tipo que padece por parte del padre de un alumno calificado de “conflictivo”.

Tras poner la pertinente denuncia, la directora del San Daniel se encuentra sumida en un doble proceso, el judicial ante el padre del alumno y el administrativo, ya que se está incoando un expediente disciplinario al menor implicado.
 

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