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OPINIÓN - Miércoles, 12 DE DICIEMBRE  DE 2007

 

OPINIÓN / PERSONAL Y TRANSFERIBLE

“Vino Español”
 


Domingo Ramos
domingoramos@elpueblodeceuta.com

 

Esto de las autonomías llega al paroxismo más insospechado y así hemos visto como para “nacionalizar” el conocido ágape con que hoy en día se organiza a fin de celebrar cualquier efeméride, acto público o suceso relevante, luego de las “elocuentes” palabras de quien ordena la organización del evento, se procede a institucionalizarlo con el conocido “vino español”.

Por eso lo que nos ocupa hoy es al punto en que se ha llegado con la nacionalización de todo cuanto huela a español y así, según oímos en una cadena de radio, por parte de las autoridades gallegas se ha procedido llamar “vino gallego” a la clásica copa de “vino español” que, como hemos indicado, se organiza para la celebración de cualquier evento. O sea, que en las invitaciones se dirá: al final del acto se servirá una copa de “vino gallego”.

Y si seguimos así veremos que en Cataluña se servirá una de “vino catalán” y en Vascongadas una de “vino vasco”. Con lo bien que se generaliza al decir “vino español” que engloba las variedades que en nuestro país existen y que, según el diccionario al efecto, suman mas de seis mil marcas y dos mil ochocientos vinos puntuados.

Con independencia de que, para dar pábulo a su acendrado nacionalismo, evitarán las denominaciones castellanas de las otras bebidas o licores que también suelen servirse en estos actos llamándolas, por ejemplo, “bière, whisky, gin, rhum, vermouth” (cerveza, guisqui, ginebra, ron, vermú) y, de seguir así, serán capaces de darle a los aperitivos incluidos el paté, el caviar, la langosta, las gambas, el jamón de pata negra y toda clase de embutidos ibéricos, sustantivos que pudieran ser de origen francés, para no citar la versión española, (“paté du canard”, “salade du langouste”, “petit appetissant du jambon”, “saucisson”), y así sucesivamente hasta traducirlo todo para que nada de ello, aperitivos, salsas y demás manjares al caso y en estos usos, suene a español

Nos figuramos a un invitado, de esos “gañotes” que suelen apuntarse a todos los convites, presumiendo de nacionalista y que, para no emplear el idioma español -entre los de dicha ideología está muy mal visto- se dirige a uno de los “garsones” de turno y le solicita una tapa de “la crevette bouquet”, “les crevettes roses”, “les moules”, “le salmon fumé”, “las huîtres” (langosta, gambas, mejillones, salmón ahumado, ostras) aun cuando, como es habitual en estos casos, el camarero le servirá lo que lleve en su bandeja.

No obstante, el invitado “nacionalista” aprovechará para ponerse a tope de comida y bebidas, a modo del niño de Paco Gandía (el del potaje de garbanzos) y a pesar de exponerse a pillar, como le ha pasado en alguna ocasión, la nada agradable descomposición de vientre que le lleve al retrete durante varios días, con evacuaciones liquidas y frecuentes, hasta que le pasen los síntomas o fenómenos morbosos que le produjeron tan molesta afección, cagándose, y nunca mejor dicha la frase, en todo aquello que suene a cerveza, vino, licor, crustáceos, moluscos, huevas de esturión, auténtico paté de oca, jamón ibérico, etc. etc…

Conclusión: que es mejor hacer uso de la prudencia y comportarse, en cuanto a la comida y bebida, con las debidas precauciones como habitualmente se ha hecho cuando nos invitan a un “vino español”, ya que los ágapes “nacionalizados” traen malas consecuencias.
 

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