PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura

Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - SÁBADO, 29 DE DICIEMBRE DE 2007

 

OPINIÓN / ESPAÑA CAÑÍ

“El tiempo no acompaña”
 


Nuria Van Den Berghe
nuriavandenberghe
@elpueblodeceuta.com
 

Por norma se trata de un fenómeno que suele coincidir con la irrupción de la primavera. Con las primeras oleadas de aves migratorias, que cruzando de nuevo el Estrecho de Gibraltar, alegran nuestros cielos. Van o vienen . ¿Quién sabe?

¿No han oído últimamente esta frase de forma habitual? Y dicha con mal humor, como si se fuera consciente de ser víctimas de una especie de afrenta climatológica. Por supuesto que no se trata de mi idea de señalar parte de la Costa del Sol como “Meca del turismo navideño”, atrayendo a los guiris con toneladas de buen clima y el más espectacular despliegue de tradiciones cristianas. Con esto aclaro que, caso de estar en marcha lo de la “Meca Navideña, respire tradición, arte, espiritualidad, disfrute del clima y póngase a reventar de gloria bendita gastronómica a precios increíbles en la aburrida Europa” seguiría siendo algo exitoso. Porque, lo del tiempo, con nubarrones serpenteando el Estrecho y avisos de borrasca por doquier, incluida granizada mortífera en Nochebuena en Velez Málaga y uno del Palo que asegura que vio y fotografió varios tornados sobre el mar, pero que, como la foto está hecha con el móvil no se aprecian y no la puede comercializar. Vale, que lo del tiempo, que no acompaña, hubiera chingado la promoción, eso sí, en letra pequeña en el contrato se puede añadir que, caso de disgustos climatológicos, el navidañeante, que es como se llama al del turismo navideño, será compensado con cinco kilos de polvorones y mantecados de Écija, un lomo en manteca de Ronda, pestiños de las monjitas y una botella de anís del Mono con un tenedor para que, cuando se la empiporre, pueda hacer música de la tierra y recordar su entrañable experiencia mística.

Pero les digo que esta esquina mediterránea en la que tenemos la fortuna de haber puesto el huevo, ofrece infinitas posibilidades de ocio, cultura y ponerse malo de comer la gloria de Dios, para los desventurados europeos. Que, aunque ganen más, tengan mejores pensiones, auténticas autopistas y mucho fetén de lo más fetén, viven de puta pena y tienen hábitos horribles, mientras que nuestros hábitos y costumbres son a imitar por el mundo entero, o mejor por todo Occidente , los japoneses y los chinos, del resto del mundo paso y repaso y me importa una higa. ¿A que soy insolidaria? Pues porque me da la gana y porque adoro seguir las tendencias fashion, es decir, lo que es moderno y no es cutre ni hortera. Y lo elegante y glamouroso es llevar siempre la contraria a lo que intentan imponer al rebaño. ¿Qué hay que ser solidaria y tolerante, compasiva, caritativa y exponente de todas las virtudes lacrimosas? Pues no me sale del coño serlo. A ver ¡Oblígueme! Eso sí pueden meterme en una especie de granja y tratar de reprogramarme, pero eso es como cosa de sectas y está mal visto. O someterme a algún tipo de lavado de cerebro, con asignaturas cursis y mensajes blandengues, pero mi sesera es dura como el pedernal que utilizaban esos atlantes que llegaron aquí y se tornaron en hombres de Neandertal, tenían los conocimientos de sobras, pero no las herramientas y hubieron de echar mano de lo poco que el terreno ofrecía.

Soy celtíbera ¡A mi me van a reprogramar con los cojones! ¿Qué ustedes también son lo que les sale de la punta del bisturí? Lógico. Ni romanos, ni moros, ni franceses, ni rusos, ni invasores agoniosos pudieron con nuestro temple y ahora nos van a ordenar lo que tenemos que “pensar y sentir”. Y hablando de sentimientos, los tenemos saludables, porque nuestros hábitos lo son, aunque el tiempo no acompañe. Nos agarramos a una mesa de bar con fondo de tragaperras, olor a fritanga, un café y un periódico grasiento y no nos mueve ni el Caudillo, que en gloria esté. El desayuno en el bar es de derecho consuetudinario, como la cervecita, el cigarro tras cualquier libación, el eructo encubierto y el que nos guste la calle más que a un inútil un cargo de confianza. Va en la raza, misterios de las mutaciones genéticas que nos hace poder ofrecer al turismo una forma de vida ejemplar, porque somos muy ejemplares, eso lo dice el Universo entero, todos menos los de Singapur que, como van de pulcros, nos tienen por sucios, aunque en el fondo es envidia cochina. ¿A quien puede asustar un poco de porquería? Al revés, eso nos inmuniza y nos fortalecemos. En fin, ventajas todas, inconvenientes el jueztorres, pero tampoco vamos a ser “perfectos” eso sería una exageración.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto