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OPINIÓN - SÁBADO, 12 DE ENERO DE 2008

 
OPINIÓN / COLABORACIÓN

El Tributo Zakat o Azaque (y II)

Por Mohamed Lahsen


Los demás legisladores velan sobre todo por los ingresos, y el Corán pone cuidado, sobre todo, en establecer los principios del gasto. En las ocho categorías de beneficios sobre los cuales habla la aleya hay que hacer constar que no se menciona entre ellos al Profeta. Algunas explicaciones serán de utilidad para discernir mejor el alcance de esta aleya, que enumera, con exclusión de cualquier otro, a los beneficios del azaque.

Según la interpretación del Califa Omar, de una gran autoridad, (Abu Yuste, Kharah, en Fiman Tajib a Laihi ar-zakat), los “necesitados” (fuqara) designa a los de religión islámica, y los “pobres” (masakin), término casi equivalente, designa a los pobres entre los habitantes no musulmanes, las gentes protegidas. Hay que señalar que la sadaqat no incluye los ingresos que provienen de los no musulmanes, pero que el Islam incluye a los no musulmanes entre beneficiarios de los impuestos pagados por los musulmanes.

Los que trabajan para los impuestos o recaudadores: son los que trabajan en los ingresos, la contabilidad, los gastos, el control y verificación de las cuentas. Constituyen prácticamente la totalidad de la administración civil y militar del Estado. El objeto es englobar, en estos beneficiarios, a toda la administración del Estado.

Aquellos cuyos corazones hay que ganar son de varios tipos: un gran jurista, Abu Ya’la al-Farra, dice a este respecto: en cuanto a cuyos corazones hay que ganar, son de cuatro categorías:

1.- Aquellos cuyos corazones se gana para ayudar a los musulmanes.

2.- Aquellos cuya voluntad se procura para conquistar que se abstengan de hacer daño a los musulmanes.

3.- Aquellos que se atraen hacia la conversión al Islam.

4.- Aquellos por intermedio de los cuales se busca la conversión al Islam de miembros de sus pueblos y de sus tribus.

Está, pues, permitido hacer beneficiaria a cada una de estas categorías de la parte de aquellos cuyo corazón hay que ganar, ya se trate de musulmanes o politeístas.

Por el término “liberación de esclavos” se ha entendido siempre la emancipación de los esclavos y el rescate de los prisioneros de guerra, capturados por el enemigo, entre los súbditos del Estado islámico sean musulmanes o no, mediante el pago de un rescate. Una observación aquí sobre los esclavos no estaría fuera de lugar. Ninguna religión antes del Islam parece haberse preocupado del mejoramiento de la condición de los esclavos. El Profeta del Islam prohibió totalmente la sujeción de los árabes a la esclavitud como la cita as-Sarakh-siy.

En cuanto a los no árabes, el Corán ordena que, si un esclavo se muestra dispuesto a pagar su valor a su amo legal, y si el esclavo es digno, el amo no puede rehusar aceptar la oferta; por el contrario, el tribunal le obligará a dar al esclavo la posibilidad de ganar y ahorrar el dinero necesario para comprar su libertad y quedará exento, entre tanto, de servir a su amo. Por lo demás, como acabamos de señalar, el gobierno musulmán está obligado a reservan en cada presupuesto anual partidas de dinero para ayudar a los esclavos del país con miras a su emancipación.

El objeto de la legalidad de la esclavitud en el Islam no es explotar a un ser desgraciado como nosotros. Lejos de ello, su fin es procurar, ante todo, un techo a los prisioneros de guerra que lo han perdido todo, y que, por una razón u otra, no pueden ser repatriados. En segundo lugar, busca educarles y procurarles la mejor ocasión de adquirir cultura, en un medio islámico, y bajo el gobierno de Dios.

Se obtienen esclavos únicamente en una guerra legítima, declarada por el gobierno del Estado. Las razzias privadas, las incursiones para secuestrar hombres, o incluso la venta de niños por sus propios padres, no tienen absolutamente ningún valor legal.

Venir en ayuda de “los insolventes fuertemente endeudados” puede realizarse de diferentes maneras. Veamos al Califa Omar organizar un servicio oficial para los préstamos sin interés.

La expresión “la causa de Dios” incluye todo tipo de caridad, y los juristas no han dudado en comenzar por el equipamiento militar para la defensa del Islam, toda vez que el Islam lucha únicamente para establecer el reino de Dios sobre la tierra.

Se puede, finalmente, ayudar al “viajero” no sólo dándole hospitalidad, sino también asegurando su salud y su bienestar: seguridad de las carreteras y todas las medidas para la comodidad de los que están de paso en su pasaje, ya se trate de naturales del país o de extranjeros, de musulmanes o de no musulmanes.

Conclusión


Esta exposición de las prácticas religiosas muestra suficientemente (es bueno repartirlo) el principio básico que rige la totalidad de la vida musulmana: desarrollar el conjunto y coordinar las partes. El Corán repite veintena de veces: “Estableced el oficio de oración y pagad el impuesto-zakat”. ¿Hay un signo más evidente de la unificación del cuerpo y del espíritu, que esta facultad de mandar, a la vez, la adoración a Dios y el pago del impuesto? Los deberes espirituales no están vacíos de valores espirituales. Todos son, además, dependientes de la intención y del motivo que gobiernan el cumplimiento de estos deberes.
 

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