PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura

Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - SÁBADO, 19 DE ENERO DE 2008

 

OPINIÓN / SNIPER

Cómo ser musulmán en la Europa laica
 


José Luis Navazo
yebala06@yahoo.es

 

Salí de esa flor de melancolía cultivada a la vera del Genil y el Darro, camino ya de nuestra África (referente geográfico del que muchos, en la Ciudad querida, reniegan u obvian) en otro día templado y luminoso, con la vega granadina vestida de verde pese a la pertinaz sequía. Dándole a la mandíbula con un jugoso “pepito” de ternera (adornado con pimientos y crema de queso) en Villanueva del Rosario, decidí titular esta columna tomando prestado el nombre del subtítulo de una interesante obra de Tariq Ramadán (“El Islam minoritario”, de ‘Edicions Bellaterra”) que, anteayer, saqué de su estantería para consultar -dado el perfil de mis compañeros de viaje- estos días, cuya lectura y comentarios alterné junto con mi última adquisición (en reciente edición de la Universidad de Granada y la Fundación Euroárabe), una clásica obra sobre el Califato y el gobierno en el Islam obra del prestigioso jurista de la universidad “Al-Azhar” Alí Abd al-Ráziq, publicada inicialmente 1925 y de la que solo conocía su referencia en árabe.

Sí comparto con ustedes estas reflexiones es porque este año se ha estrenado con dos importantes eventos cara al trascendental debate Occidente/Islam, cuya onda está alcanzando de lleno a la nueva Europa en construcción, levantada sobre otros cimientos pero embarazada, en los últimos tiempos, con multitud de hijos del Sello de la Profecía en una realidad empíricamente unívoca: el Islam vive, hoy, entre nosotros. En una curiosa sinergia de alcance insospechado, si Rodríguez Zapatero tocaba a rebato convocando (junto a su homólogo turco) el I Foro de Alianza de Civilizaciones, recientemente clausurado, el 10 de enero unas 400 organizaciones islámicas radicadas en treinta países europeos (tome nota el lector de las cifras) firmaban un interesante documento de 26 puntos (la “Carta de los Musulmanes Europeos”) con el que quieren dotar de identidad específica, ideológicamente hablando, a los más de veinte millones de musulmanes (más de un millón en España) que viven, actualmente, en Europa. Sobre ello escribiré otro día.

Tariq Ramadán, icono intelectual de la juventud musulmana en Europa, saltó a la opinión pública como activista musulmán en 1993, criticando las -a su juicio- limitaciones que presenta el espacio laico europeo a la hora de reconocer la diversidad religiosa, en confusa expresión que haría las delicias de un buen número de jerarcas de estirpe vaticana, particularmente en la montaraz Iglesia católica española. Pero a lo que vamos: Ramadán, nieto por parte materna de Hassan al-Banna, fundador del movimiento islamista de los “Hermanos Musulmanes”, plantea en clave islámica un discurso ambivalente desde el Islam y para los musulmanes de Europa, encorsetados entre el aislacionismo (gueto), la integración (ciudadanía) y la insurgencia (islamización y/o yihadismo)?. Ceuta no puede vivir ajena a este debate, máxime cuando desde la Ciudad Autónoma se sostienen políticas no precisamente aconfesionales y, en la comunidad musulmana, se debaten soterradamente tres tendencias: la tradicional, sunní-malikí, apoyada tácitamente por Marruecos; la totalitaria, radical e islamista del Tabligh (¿sostenida por quién?); y la salafista yihadista, agazapada y camuflada donde, amigos, menos se esperan.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto