PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura

Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - MARTES, 29 DE ENERO DE 2008

 

OPINIÓN / EL OASIS

Iván Chaves
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Ha caído en las redes de Juan Luis Aróstegui. Y le va a costar sangre, sudor y lágrimas el poder deshacerse de tan funesta compañía. El secretario general del PSPC va a terminar sonado si continúa a la vera de quien sólo piensa en sí mismo. Y lo peor del caso es que entonces le veremos gimiendo por los rincones y lamentándose, en sus ratos de lucidez, del maldito día en que se dejó ganar para semejante causa.

Seguro estoy de que Iván Chaves se acercó a Juan Luis Aróstegui convencido de que el sindicalista era la persona que contaba con más posibilidades de buscarle un empleo tan bien remunerado como poco exigente a la hora de doblarla. Parece mentira que los amigos de su padre, que los tenía, no le avisaran a tiempo del error que cometía al ponerse bajo las órdenes de una persona despreciada continuamente en las urnas e incapaz de sentir el sonrojo de la derrota por sistema.

José Antonio Alarcón tardó mucho tiempo en darse cuenta de que su vida iba languideciendo a la sombra de Aróstegui. Que había llegado un momento en el cual su identidad se estaba diluyendo en la del compañero opresor. Que estaba sometido a los caprichos de un hombre lleno de oscuridades y con un ego tan grande como el patio de armas de las Murallas Reales. Y además, por si no fuera suficiente, no dejaba de ser el segundón de un perdedor nato. De un individuo frustrado que piensa diariamente en cómo demostrar la enorme tirria que le tiene a Juan Vivas. Y, aunque tarde, el director de la Biblioteca Municipal tomó la decisión de volver a su trabajo, después de hacerle una peineta a un agorero profesional.

A Iván Chaves le vendría muy bien, si acaso no ha roto las relaciones con Alarcón, visitar a éste para que le pusiera al tanto de lo que le puede pasar si sigue entregado en cuerpo y alma a las directrices marcadas por JLA. Sería muy conveniente para él que el bibliotecario le explicara hasta qué punto se vería un día disminuido en muchos aspectos por seguir al pie de la letra las indicaciones de quien cree estar por encima del voto mayoritario de los ciudadanos. Y, desde luego, a ICH le convendría, más que nada, oír cómo Alarcón le confiesa que está ya muy visto dando conferencias de prensa, a cada paso. Y que está transitando por esa línea tenue que separa lo tenido por formal de lo cachondeable.

A Iván Chaves, secretario general del PSPC, le miro yo con las mismas simpatías con que miraba a su padre. Con quien sólo me gustaba hablar de fútbol. Y, como él tenía asumido que de eso chanelaba yo, amén de no llevarme la contraria escuchaba atentamente mis explicaciones. Porque era, sin ninguna duda, persona inteligente y cautelosa y porque miraba de manera que uno supiera que el que estaba enfrente sabía de qué iba la cosa. Una mirada capaz de echar abajo cualquier atisbo de petulancia.

Por todo ello, y porque veo a Iván Chaves entregado a una causa perdida, me atrevo a decirle que mientras JLA juega con todas las ventajas habidas y por haber, él estará siempre en situación precaria. Expuesto a todas las contrariedades posibles. Y, cuando se quiera dar cuenta, a pesar de ser una de las diez personas más influyentes de Ceuta –menuda trola le han contado al diario “El Mundo”-, será ya tarde para enmendar los yerros que viene cometiendo desde que decidió ponerse al servicio de un tipo que lo está conduciendo por la senda equivocada. ¡Uf!
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto