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OPINIÓN - VIERNES, 8 DE FEBRERO DE 2008

 

OPINIÓN / EL OASIS

Felipe Escane
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Dicen que el presidente de la Asociación Deportiva Ceuta es de poco hablar. Pero a mí siempre me ha parecido que es persona conversable. Aunque entre él y yo no se haya encartado nunca el tratarnos frecuentemente. Lo nuestro ha sido intercambiar pareceres futbolísticos, de higos a brevas.

El miércoles coincidí con Felipe Escane en sitio adecuado para pegar la hebra con tranquilidad. Sin que nadie pudiera interrumpirnos. Y lo hicimos porque él se acercó a mí con ánimo de charlar sobre los últimos acontecimientos ocurridos en el club. Y no tuve el menor inconveniente en oírle con suma atención y, desde luego, para manifestarle mis opiniones y mis puntos de vista.

Mentiría si no dijera que vi al presidente preocupado. Muy preocupado por las decisiones que ha tenido que tomar en tan corto espacio de tiempo: destitución de Diego Quintero, tratar por todos los medios de convencer al director técnico para que ejerciera como entrenador, y cuando parecía que José Enrique Díaz se había comprometido, éste dio marcha atrás y dejó a los directivos en evidencia.

Pero lo peor, al margen de que los directivos hayan quedado en una situación desairada, es que el club ha tenido que contratar los servicios de un nuevo técnico. Con el consiguiente desembolso, por un lado, lo cual no es moco de pavo; y por otro, el problema radica en que los componentes de la plantilla pueden terminar tocados de un ala al tener que asimilar, deprisa y corriendo, otro modo de entender el fútbol.

Lo que os ha ocurrido, presidente -le dije-, creo que lo auguré por escrito hace ya varios meses. Y hubo compañeros tuyos que me pusieron a parir. Y, aunque sean riesgos que debe correr el opinante, lo lamentable es que los insultos iban firmados con pseudónimos. Que es la mejor manera que tienen las personas de demostrar el valor que atesoran.

Tampoco es menos cierto que cuando decidisteis contratar los servicios de un director técnico, tuve yo la ocurrencia de recomendaros a una persona que reúne cualidades sobradas y conocimientos suficientes para desempeñar ese cargo. Un ceutí dispuesto a trabajar duramente por el bien del equipo de su tierra. Acepto, como no podía ser menos, las explicaciones que me diste, durante nuestra conversación, y los motivos por los cuales desechasteis esa contratación. Y entiendo que me dijeras que estuvisteis a punto de hacerme caso.

Lo que sí me vas a perdonar, presidente, es que haga público lo que te dije en relación con el comportamiento del director técnico. Y lo hago por el bien del club y porque creo que os ha tomado el pelo a los directivos. El egoísmo de José Enrique Díaz ha sido incuestionable. Por haber pensado nada más que en él y en sus problemas familiares.

En principio, cuando José Enrique aceptó el despido de Quintero, lo primero que debió hacer, cual valedor suyo que fue, es poner su cargo a disposición de la junta directiva. Y no lo hizo. Ahora se le ha presentado la oportunidad de compensar su error dando un paso al frente y asumiendo su responsabilidad en el banquillo hasta el fin del Campeonato. Pero le ha podido el canguelo. Y le han faltado testes para ayudaros en el tramo final. El más duro. Aprender toca, presidente. Y suerte para Benigno Sánchez.
 

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