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OPINIÓN - VIERNES, 22 DE FEBRERO DE 2008

 

OPINIÓN / PERSONAL Y TRANSFERIBLE

En memoria del Dr. Ascaso señor (q.e.p.d.)
 


Domingo Ramos
domingoramos@elpueblodeceuta.com

 

De nuevo tenemos que emplear nuestro espacio para lamentar el fallecimiento de un buen amigo, de una gran persona y, en este caso, de un padre ejemplar y de un verdadero profesional de la Medicina que nos ha dejado para siempre: D. Jose Luis Ascaso Señor (q.e.p.d.), Coronel Medico de Sanidad Militar.

La muerte de José Luís, en este caso lamentablemente esperada, y llevada por su familia con ejemplar resignación como correspondía a las arraigadas creencias cristianas que él le supo infundir, deja una estela de grandes amigos tanto en el estamento militar como en la vida civil en Ceuta, donde ejerció la especialidad de Ginecología durante mas de cuarenta años granjeándose el aprecio y el reconocimiento a su buen hacer profesional así como su exquisito trato personal de cuantas personas tuvieron la necesidad de que les atendiera profesionalmente y , por otro lado, entregado a Ceuta, a la que desde el lugar que le correspondió asumir, defendió siempre con el mayor celo, conocimientos y esfuerzos.

En la vida civil, el Dr. Ascaso, guiado de su afán por servir a los demás y como no podía ser menos, fue fundador en Ceuta, y posteriormente presidente, del Rotary Club, asociación internacional (según hemos podido saber) de líderes y profesionales que proporcionan servicio humanitario, promueven la práctica de elevadas normas de ética en toda ocupación y contribuyen al desarrollo de la buena voluntad y la paz en el mundo. En otro orden de cosas, sentía verdadera pasión por el mar lo que le llevó a colaborar en el Club Náutico C.A.S., al que pertenecía, creemos, desde su llegada a Ceuta y en el que desarrolló el cargo de Vicepresidente durante varios años.

Se ha ido para siempre una gran persona de cuya amistad nos sentíamos verdaderamente orgullos, por lo que pedimos a Dios que nada de su ejemplar vida se pierda y que sus buenas obras nos sirvan de ejemplo.

En estos momentos, por último, solo nos queda expresar a su esposa Mari Sol y a sus hijos Alicia, Rosalia, Susana y especialmente a Tomás, a quien nos une sincera amistad, demás familiares y allegados por si les sirve de consuelo saber que su muerte nos ha llenado de profundo sentimiento y que todos en nuestra familia participamos de su dolor al tiempo que rogamos a Dios (en quién él depositaba sus esperanzas correspondiendo a las arraigadas creencias cristianas de que era portador) lo tenga a su lado, en lugar preferente, donde descansan los elegidos que, por su caballerosidad, hombría de bien y ejemplo de vida, lo tiene más que merecido.
 

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