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OPINIÓN - LUNES, 7 DE ABRIL DE 2008

 
OPINIÓN / MATA MUA

Imbroda vs Vivas

Por Luis Parodi


Me hubiera gustado ver el viernes, cuando el rumor de la reducción de tropas se convirtió a un presidente de Ceuta parecido al de Melilla: más enfadado, más amenazador y más defensor del Ejército; un Juan Vivas que hubiera exagerado las cifras de reducción de efectivos de la Comandancia General al 50 por ciento, como hizo Imbroda. Hubiera querido leer una carta más exigente hacia el ministro de Defensa y no una misiva que podría haber firmado el propio delegado del Gobierno, que, por cierto, ha perdido mucha credibilidad y simpatía en esta ciudad, siendo, como sucede en el PSOE, un encubridor de los tejemanejes zapateriles. Hubiera querido ver a un presidente de Ceuta impulsando -implícitamente- a las familias de los soldados a que protesten en la calle, provocando al Gobierno central a que retroceda ante una decisión injusta. La reducción de plantel en Ceuta se debe a un reajuste nacional de plantilla. El número de efectivos en España decrecerá como ya sucedió en países como Francia o Dinamarca, pero la posición geoestratégica de Ceuta y la simbología del Ejército de Tierra en esta ciudad -que no de Aire como apuntaron en el Gobierno, ¡menudo conocimiento!- debería dejarla al margen de modificaciones tránsfuga.

Pero el Ejército en Ceuta no es solamente una representación de la fuerza española: son capas de Regulares ondeando miles de recuerdos, son carros de guerra atravesando las calzadas de la ciudad, es el verde militar desayunando en la Gran Vía, los tatuajes en la piel y en la memoria, el Encuentro en Semana Santa; es una Legión que canta el Novio de la Muerte hasta desgañitarse en la colina de García Aldave. Los militares afectados deben, en las próximas semanas, dejar de ser menos militares, desatender alguna orden y protestar por su derecho a permanecer en la plaza que han ganado durante años de sacrificio. Y deben acompañarlos en sus protestas tanto los militares que no se ven afectados como los civiles que disfrutan viendo un arriado o visitando el Museo del Desnarigado; y hay que luchar para no dejar de verlos nunca regresar con sus petates tras un fin de semana de descanso en la Península. Aunque será difícil que pueda producirse algún acontecimiento de estos, puesto que el Ejército investigaría para depurar responsabilidades.

Precavido y prudente, Juan Vivas está llevando este asunto con cautela, sin hacer mucho ruido y ha dejado que el protagonismo a nivel nacional lo asuma Juan José Imbroda. Éste se muestra contento cuando es abordado por un medio de comunicación, conocedor de que la única manera de hacer presión a Zapatero y de movilizar a los socialistas es la de hacer ruido y destapar los asuntos que el PSOE guarda en los escondites de las crípticas tramas nacionales. Por eso, Imbroda está convenciendo a los medios de comunicación melillenses y, por ende, a la ciudadanía de la localidad, para que este tema escale al panorama nacional. Y lo está consiguiendo. Hoy Antena 3, que visitó Melilla el pasado viernes, va a emitir un reportaje que transmita la preocupación del pueblo por el descenso de tropas que ha firmado el Ministerio de Defensa y que, según Imbroda, será de más del 50 por ciento. Lo que se traduce en que la ciudad scontaría con poco más de 1.000 militares. Estas cifras no serán tales, pero la exageración es la única manera de evidenciar la equivocación del Gobierno. Vivas debería haber hecho lo mismo. Zapatero no se puede salir con la suya y los presidentes populares de Melilla y Ceuta deben ir de la mano.
 

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