PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura

Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - MIÉRCOLES, 9 DE ABRIL DE 2008

 
OPINIÓN / COLABORACIÓN

El asunto de Defensa

Por Ramón Ros


Parecía que con la nota de la Delegación del Gobierno el asunto de la reducción de efectivos de defensa en Ceuta se iba a diluir, pero no ha sido así. A García Arreciado no terminan de creerle ni los afectados, sobre todo familiares de los “nuevos disponibles”, ni los parlamentarios, que en boca de Francisco Antonio González desprecian la palabra del Delegado, ni las autoridades de la Ciudad, sobre todo Gordillo, que no entiende y quizás con razón, a qué vienen las famosas cartas si no va a pasar nada. Vivas, con la templanza que le caracteriza, ha pedido explicaciones y ha abogado por que el Gobierno medite bien las medidas a adoptar, teniendo en cuenta no sólo las necesidades reales del ejército, sino también el impacto que este tipo de medidas, en caso de ejecutarse, van a tener en Ceuta y en su economía y todo ello sin un plan alternativo, llegando acertadamente a comparar esta situación para Ceuta con las reconversiones industriales llevadas a cabo en otros territorios.

¿García Arreciado nos ha contado una milonga para salir del paso o, por el contrario, nos ha trasladado las verdaderas intenciones del Gobierno de ZP?. En breve se concretarán las cosas y a alguien se le va a quedar la cara más colorada que un tomate.

La profesionalización de las fuerzas armadas ya supuso una importante reducción de efectivos en Ceuta hace algunos años y fue una medida liderada por el entonces ministro Trillo, que sin duda daño la economía ceutí en varios sectores, por citar: hostelería, taxis, bazares, etc., al margen de las dificultades de los mandos para mantener los servicios en las diferentes instalaciones hasta entonces operativas, pero la medida era inevitable porque España debía modernizar sus fuerzas armadas si quería responder eficientemente a sus compromisos internacionales.

De otra parte, las reducciones constantes en el presupuesto corriente de Defensa, hacían inevitables los ajustes que se hicieron y el Ministerio tuvo que ampliar sus fuentes de financiación a través de su patrimonio mediante el despliegue de su gerencia de infraestructuras.

La profesionalización del ejército ha sido ya ensayada durante varios años y ha mostrado ciertas flaquezas que es preciso corregir, como la mejora de las condiciones económicas de los soldados profesionales, objetivo irrenunciable si se pretenden cubrir las vacantes, así como una mejor formación que les permita manejar con eficacia el material que se pone a su disposición, carísimo por cierto, así como su inserción laboral en la vida civil tras la finalización de su contrato con el ejército.

Las inversiones en materiales de última tecnología son igualmente irrenunciables para un ejército que además de cumplir sus funciones constitucionales, debe pasear por medio mundo el pabellón español con la eficacia y solvencia que le han prestigiado en los últimos años.

En definitiva, las reorganizaciones son inevitables, sobre todo si se trata de una función tan singular como la que España tiene encomendada a sus fuerzas armadas, en constante despliegue y en constante adaptación a un mundo tan interrelacionado como el que nos ha tocado vivir y buena prueba de ello es el proyecto de base única previsto para la guarnición ceutí que está en fase de desarrollo.

Lo que no parece lógico es que se tomen medidas drásticas que afectan claramente a una comunidad, como la comentada estos días y que se tomen o dejen de tomar con el oscurantismo que ha presidido la posible acción del Gobierno en esta materia.

El silencio del Gobierno, y no es por despreciar al Delegado, pero parece que en un asunto de este calibre su peso político se queda corto, es un silencio demoledor. Vivas ha pretendido hablar con el Ministerio, pero sin éxito hasta ahora y lo tranquilizador para todos sería que lo dicho por el Delegado lo ratificase el Ministro de Defensa o el propio Presidente del Gobierno, que tampoco les cuesta tanto.

Carracao parece una voz excesivamente débil como para hacerse oír en Madrid, aunque se agradece su voluntad, si bien esta será una de sus pruebas de fuego, en la que todos veremos lo en serio que iba aquello de no ser un títere de Madrid.

El Gobierno debe hablar y no a través de su Delegado, sino con su propia voz y alto y claro. De no ser así, el PSOE habrá dado otro palo más a esta Ciudad y, la verdad, no se lo merece. Digo Ceuta, no el PSOE.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto