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sociedad - MIÉRCOLES, 23 DE ABRIL DE 2008


josé gonzález quevedo. rincón.

entrevista
 

Quevedo: «La visita de Vivas
nos transmitió un apoyo
moral impresionante»

El comandante de Personal transmite una
visión humana de la misión en Kosovo,
donde “no se llega a romper del todo la relación con la familia” y donde el español transmite “confianza y seguridad”
 

CEUTA
Luis Parodi

ceuta
@elpueblodeceuta.com

El comandante Quevedo disfruta desde ayer de unas vacaciones “merecidas” después de estar disponible las 24 horas de los 120 días que ha permanecido en Kosovo. Como él, el resto de mandos y tropa, que el lunes terminaron de regresar al completo, va a ‘pillar’ unas tres semanas de asueto laboral. Pero, ¿qué sensaciones, qué regusto deja atrás una misión en el extranjero? Quevedo fue el último mando en dar la mano al comandante general, ya que capitaneaba la cuarta rotación que atracó en la ciudad autónoma. Quevedo es jefe de personal en la comandancia y una de sus misiones ha sido la de mantener la moral en la tropa diariamente. Juan Vivas le ayudó en su labor con una visita muy agradecida por todos.

Pregunta.- ¿A pocas horas de haber llegado, qué regusto guarda de su periplo en Kosovo?

Respuesta.- Desde el punto de vista militar siento lo que dicen las reales ordenanzas, ‘la íntima satisfacción del deber cumplido’. Yo aquí, en el Cuartel General, soy jefe de personal, pero me faltaba conocer la gestión de personal en operaciones. Profesionalmente he aprendido mucho, sobre todo en los procedimientos OTAN: toda la documentación es en inglés y la operatividad es diferente. No tener el apoyo de las familias, nos obliga a los que nos encargamos del personal a mantener la moral alta. Estamos acostumbrados a terminar el trabajo y volver a casa, eso hay que suplirlo de alguna manera y nuestra labor es conseguirlo.

P.- ¿Da tiempo a echar de menos a la familia o lo impide el día a día?

R.- La familia siempre se echa de menos; te pones a trabajar muchas veces y piensas en ellos. Hay veces que te da la sensación de que todo va lento, pero, a la vez, te das cuenta de que el tiempo pasa rápido, con un horario ocupado todo el día. El echar de menos a la familia se puede suplir ahora gracias a los adelantos de la comunicación, como el ‘messenger’ o el ‘sky’. Muchos de nosotros hemos estado viendo a las familias o teniendo contacto con ellos a diario. Por eso, no hemos roto del todo y parece que casi hemos estado juntos. Yo tengo experiencias en Bosnia en el 1997 y en el 2000, cuando había un teléfono para 20. Entonces era más follón.

P.- ¿Se hacen muchas amistades?

R.- Hemos ido muchos de Ceuta, ya nos conocíamos, aunque convives más horas de lo que estás habituado. Las horas de la familia las vives con ellos. ¿Qué pasa? Esto une más y se fomenta el compañerismo. También es muy típico mantener la relación con otros países, sobre todo con los italianos, tanto a nivel de trabajo como personal.

P.- ¿Cómo ha sido el frío?

R.- Ha sido muy intenso. Hemos llegado a una media de 18 grados bajo cero. Pero la base tiene medios muy buenos de calefacción. Yo lo he notado menos, porque mi trabajo es más de despacho y la tropa que es la que ha estado fuera lo ha pasado peor. Quiero recalcar, como llevo tema de personal y de sanidad, que hemos tenido solamente dos o tres bajas médicas diarias. Estamos hablando de menos del 1% de toda la plantilla. El último mes no teníamos bajas. Hablamos de bajas médicas, ¿eh? -subraya y sonríe-.

P.- Se ha hablado mucho de vuestra relación con la madre Antusa

R.- El que más relación ha tenido con ella ha sido el coronel Acevedo. Yo solo he hablado con ella un par de veces. Es una persona agradable, como una monja aquí.

P.- ¿Por qué mantuvísteis esa relación tan cercana con esta señora?

R.- Una de las misiones que tenemos en nuestra red de operaciones son los puntos de interés patrimoniales, que son los monasterios serbios. Les ofrecemos seguridad y ella es la madre superiora del monasterio donde vivía ella. También hemos cubierto sus desplazamientos en viajes.


P.- ¿Cómo es la convivencia entre serbios y kosovares?

R.- Los dos ámbitos culturales que hay son el albanokosovar, de creencia musulmana; y el serbio, que es más cristiano-ortodoxo. En cuanto a la relación entre ellos, desde el punto de vista personal, no he visto que haya habido una escisión muy fuerte en ese aspecto, por lo menos en nuestra área de responsabilidad. Cuando hubo la declaración de independencia, lo celebraron unos y respetaron otros

P.- ¿No se recrudeció la situación?

R.- En absoluto.

P.- De todas maneras, la región de Istok tampoco está en una zona muy conflictiva, como pudiera ser Mitrovica.

R.- En la zona de Mitrovica hay mayoría Serbia, muy focalizada. Allí hay una brigada francesa.

P.- Sí había presencia española en Mitrovica cuando murió un policía ucraniano.

R.- Coincidió que, como formábamos parte de la compañía de reserva de Comkafor, estábamos en Mitrovica, pero donde fue este conflicto nos cogía a nosotros al sur de la ciudad, custodiando el puente Cambrón. Se veían algaradas y la tensión, pero no nos afectó demasiado.


P.- Dicen que a los españoles os tratan de manera diferente y que se sentían seguros con ustedes.

R.- Nos han mostrado su confianza. El español nuestro tiene un carácter afable y generoso; ya lo hemos demostrado y reflejamos confianza y seguridad en este tipo de misiones.


P.- ¿Influyó la visita de Juan Vivas y el comandante general en la moral de la tropa?

R.- Muchísimo. Cuando llegaron tuvimos una cena en el comedor con ellos. La gente se hizo muchísimas fotografías. Como anécdota, puedo contar que Vivas llevaba un papel con los nombres de los militares a los que tenía que dar un mensaje, entre ellos, a mí. Mi hija, un día antes de que él viniera, se lo encontró en el barco y le dijo: ‘Presidente, usted va mañana a Kosovo. ¿Le puede dar esto a mi padre?’. Y cuando Vivas llegó me reconoció al instante y entregó uno a uno todos los mensajes. Nos transmitió un apoyo moral impresionante. Nos agradeció que hubiéramos llevado Ceuta fuera de nuestra frontera.
 

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