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OPINIÓN - DOMINGO, 4 DE MAYO DE 2008

 

OPINIÓN / SNIPER

Islam, convivencia y libertad
 


José Luis Navazo
jlnavazo@telefonica.net
 

Religión o ideología?. ¿Fe y práctica religiosa en la unicidad de Alláh/Dios o imposición de normas al conjunto de la sociedad?. ¿Islam, respetable como las demás religiones… o islamismo? Bernard Lewis (remito al lector a mi columna del 16 de noviembre de 2006) distingue tres tipos de musulmanes: aquellos para los que no hay más camino que la guerra contra Occidente hasta la muerte, otros que, aun con las lógicas criticas y conservando obviamente sus creencias y culturas, “tratan de sumarse a nosotros en la búsqueda de un mundo más libre y mejor” y, finalmente, los que siendo conscientes de nuestro poder “buscan una adaptación temporal con el fin de prepararse para la lucha final. Haríamos bien en no confundir a los segundos con los primeros”. Relean la cita.

Nuestra carta de valores lleva implícita los irrenunciables principios de libertad de pensamiento y religión, llave garantista por un lado pero que, por otro, excluye aquellas ideologías que atenten contra la dignidad humana. Así y por coherencia, se prohíben publicaciones racistas y de llamada al odio como puede ser “Mein Kampf” (Mi Lucha) de Hitler, mientras se reprimen bandas y agrupaciones ultras de uno u otro signo (derecha, izquierda o religiosas). ¿Qué lugar ocupan el Islam y el Corán en este contexto?. La cultura islámica generó, en su momento, una brillante civilización y nada hay que impida el libre ejercicio del musulmán a la práctica de su fe. Ahora bien, otra cosa son la modalidad de una “daw´a” (predicación) excluyente y totalitaria, la gestión de barrios como guetos cerrados y la imposición de ciertos hábitos (en Occidente, un musulmán en cuanto ciudadano es libre de seguir, o no, los preceptos de su religión). ¿Y qué decir del Libro Sagrado…? Francamente y en cuanto a su difusión en nuestro seno, entiendo que algunas de las aleyas o versículos coránicos (no solo oscurísimos, sino vejatorios y peligrosos, incitan al asesinato colectivo. ¿Cómo pudo explicarse Alláh/Dios así…?) deberían, bien expurgarse, bien ponerse como anexo debidamente comentado, pero en cualquier caso controlándose el modo de su edición. Mientras el debate sigue abierto les sugiero la lectura de “Sortir de la malédiction. L´Islam entre civilisation y barbarie”, última obra de Abdelwahab Meddeb, intelectual francotunecino profesor en la Universidad de París X Nanterre, quien acusa al conjunto de los musulmanes (él mismo lo es) de hacer del Corán… ¡un ídolo!.

En cuanto a la islamafobia, presunta o real, persígase en tiempo y forma: ahí está la Justicia. Demándese. Y, a la vez, reprímanse con los medios necesarios algaradas, quemas de banderas y amenazas de todo tipo. No podemos impedir los crímenes cometidos en estados musulmanes pero es una vergüenza que, invocando el Corán (presunto libro de la tolerancia y la convivencia), artistas, políticos, profesores y periodistas vean amenazadas, ¡en la misma Europa!, sus vidas y haciendas. ¡Algunos ya han sido asesinados!. La libertad de expresión es sagrada. Mi recuerdo y solidaridad para con el último perseguido por la nueva Inquisición islámica, el profesor Robert Redeker, autor de un clarividente articulo publicado en “Le Figaro” el 19 de septiembre de 2006: “¿Qué debe hacer el mundo libre ante las intimidaciones islámicas?”. Buena pregunta.
 

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