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ACTUALIDAD - JUEVES, 8 DE MAYO DE 2008


josé fernández chacón. reduan.

relevo de jenaro garcía arreciado
 

Chacón llega a Ceuta para suplir a Arreciado, que deja la ciudad con menos parados y más PIB

El nuevo delegado promete “mucho trabajo” en su nuevo destino veinticuatro horas antes relevar formalmente al onubense, que abandona la ciudad con el diálogo para mejorar el servicio de las navieras abierto y con el PSOE más cerca que nunca del PP

CEUTA
Gonzalo Testa

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Silencioso desde que supo que no seguiría en Ceuta, Arreciado formalizará hoy ante la alta sociedad de la ciudad autónoma su adiós a la plaza, en la que ha permanecido casi dos años. Dicen quienes le vieron la cara la mañana que supo de su sustitución en la cafetería donde solía tomarse el café que el rostro le delataba que no, que no quería irse, que pese a estar lejos de su familia con su carácter reservado, refractario a dejarse ver porque sí, le había cogido el gusto al reto. Ayer, cumplidor, fue al puerto a recoger a su sustituto, José Fernández Chacón, que prometió “ganas y trabajo” para rematar la faena.

A sólo tres semanas de cumplir dos años al frente de la Delegación del Gobierno en Ceuta, Jenaro García Arreciado ofició ayer, ya desde un buscado segundo plano, de anfitrión del que hoy será ya formal y físicamente su sustituto, el también andaluz José Fernández Chacón, que cambia así Melilla, “cuatro años más tarde, por el lugar donde quería estar en 2004”.

Poco antes de mediodía, el ingenioso hidalgo onubense acudió al puerto para recibir al utrerano y, desde allí, se acercó a la Delegación para, con el único propósito de guiarle, encerrarse con Chacón “durante horas” en su ya antiguo despacho para ponerle al día.

Previamente, en la puerta, el nuevo delegado atendió brevemente a los periodistas que les esperaban para decirles que viene “con mucha ilusión y ganas de trabajar los próximos cuatro años” y para tender un cable, siquiera semánticamente, a Juan Vivas: “La ciudad es hermosa, preciosa y marinera, y como yo he vivido toda mi vida en ciudades con puerto, encantado de la vida”, se felicitó.

Prudente, como Arreciado hace dos años, Chacón pidió “unos días” para ver el estado de las cosas y garantizó, como su predecesor en 2006, contar “con todas las fuerzas e instituciones” para informar al Gobierno de España de cuáles son los problemas de Ceuta y para “adaptar las medidas a la realidad con el fin de que dentro de cuatro años podamos conseguir una ceuta mejor entre todos”.

En la mitad de tiempo, a juzgar por los números, a los que el ex delegado siempre demostró tener tanto afecto como a la música y las letras, sus dos pasiones privadas, Arreciado también lo ha conseguido.

Aunque, obviamente, no todo el mérito ha sido suyo, según la última estadística de la Encuesta de Población Activa (EPA), el más fiable de los métodos para medir la evolución del empleo, Arreciado deja Ceuta con 5.100 parados, un 18,2% menos que doce meses atrás.

En términos macroeconómicos la situación económica de Ceuta también mejoró significativamente durante el año pasado. El Producto Interior Bruto (PIB) de la ciudad autónoma pasó en 2007 de 1.585 millones de euros a 1.698, si bien el crecimiento fue ligeramente inferior a las medias nacionales.

En términos microeconómicos la evolución de Ceuta ha sido más sobresaliente, y tanto los datos de las ventas del comercio al por menor como los del número de afiliados a la Seguridad Social han venido aumentando de manera sostenida, en este caso sí por encima de las medias estatales.

Más que ver ha tenido su gestión, sin duda, en aspectos más difíciles de medir en términos matemáticos. “Mis objetivos y prioridades”, resumió hace un año, cumplía otro tanto en Ceuta, “son particulares: habrá paso alternativo al Biutz, eso seguro”, previó para el que podría ser su final lógico, ahora. “Me gustaría ver, además, las obras de la nueva Comandancia de la Guardia Civil, que es un proyecto muy importante. También ver iniciadas las de la nueva prisión. Encarrilar la aplicación de la Ley de Dependencia, iniciar las obras del nuevo Palacio de Justicia y el nuevo instituto... Hay mucho trabajo por delante”, amplió.

Llegado al horizonte, Arreciado parte de vuelta a la península con casi todos los objetivos que se autoimpuso cumplidos. Todos excepto el del Palacio de Justicia, retrasado a causa de diferentes problemas urbanísticos vinculados con la Ciudad Autónoma y la parte privada que parecen definitivamente resueltos tras su última reunión de trabajo con Vivas, y el del nuevo instituto, demorado por los rastros de contaminación hallados en Ybarrola y el retraso que acumula la expropiación de las naves del Sardinero.

En su haber queda, también, el paso alternativo al Biutz, uno de sus quebraderos de cabeza continuos en los polígonos del Tarajal. Se supone que, al menos sobre el papel, la alternativa está diseñada, pero su ejecución pende del beneplácito de Marruecos, que como con el caso de la aduana comercial amenaza con convertir el asunto en un dolor de cabeza para cualquier delegado que llegue a la ciudad.

Estos dos años dieron también para estabilizar la gestión del fenómeno migratorio. Arreciado deja el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) con una ocupación por debajo de su capacidad máxima operativa (512 plazas) y una herencia complicada para Chacón: la situación de los inmigrantes hindúes que, siguiendo el ejemplo de los bangladeshíes de hace medio año, huyeron al monte hace cuatro semanas.

Torcida entonces su voluntad de no ceder ante la presión de los indocumentados por la habilidad negociadora de diferentes oenegés madrileñas, Arreciado quiso dejar claro esta vez que no habría nuevas medidas de gracia, lo que le valió una bravata de la Comunidad Hindú de Ceuta en cuando se supo que no seguiría en la Plaza de los Reyes.

No fue la única patadita que recibió cuando dio la espalda a la Delegación. Su adversario más prolífico, Juan Luis Aróstegui (CCOO), que hace no mucho pactó con él que un 20% de las plazas del próximo Plan de Empleo fuesen de libre designación, le dedicó inmediatamente después de ser relevado las mismas palabras con que le recibió: “Ha sido el peor delegado de la historia de España”.

Extremadamente reservado y tan poco amigo de la calle y la fiesta como de dejarse ver porque sí, actitud que no acaba de agradar a algunos compañeros de partido, Arreciado será recordado también por sus declaraciones, tan claras y honestas, como dicen quienes trabajaron con él de su carácter, como polémicas.

Sonados fueron sus choques con sindicatos y patronal cuando se negó a firmar una hoja de deberes al Gobierno central, poco después de llegar aquí. Cuando cogió suelo, con el paso del tiempo, Arreciado pulió las formas y ganó fondo. Golfista de postín, dicen sus amigos de Huelva que le visitaban a menudo, escogió con cuidado los hoyos para sus dardos y poco a poco fue apartando a Vivas de ellos con sutileza para dirigirlos contra el resto de pesos pesados del PP, de los que ninguno ha tenido una palabra amable en su despedida para él más allá del presidente. Osado, criticó la escasa disponibilidad a trabajar de muchos ceutíes e invitó a todos a viajar sólo lo necesario, en unas declaraciones que acabó matizando, para forzar a las navieras a bajar sus precios.

Ahí precisamente encontró uno de los campos de batalla que, coinciden en todos los partidos, se le acabarán agradeciendo tanto como las inversiones que por un valor superior a 200 millones de euros deja en marcha en Ceuta.

Con ellos se levantarán sedes nuevas para la Guardia Civil y la Policía Nacional, que han visto sensiblemente incrementados sus efectivos en la ciudad; se remozará íntegramente la red de carreteras nacionales; se construirá la anhelada Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) y se ampliará la desaladora, entre otras actuaciones.

Y es que hace diez días el delegado dejó encauzado en Madrid el sistema que podría, si no revolucionar, sí modificar significativamente el régimen de gestión del servicio de transporte marítimo, esencial para Ceuta y los ceutíes.

Se va, así, hoy, con todos sus secretos a cuestas y la boca sellada, el delegado-funcionario-político que supo dejar hacer a sus colaboradores y “confiar en la gente”, dicen en su entorno, para dejar paso a otro delegado andaluz, se supone que también de la estricta confianza del PSOE de Chaves, sin aclarar si quería o no quedarse en la Delegación del Gobierno en Ceuta para terminar el trabajo iniciado y aprobar dos asignaturas históricas, la del desempleo y la del fracaso escolar.

Queda marcado, para su sustituto, un sendero ideológico. Hace un mes, este periódico le preguntó si, por la senda trazada en las generales, de vuelta a su electorado natural, el de los más desfavorecidos, su partido estaba preparado para volver a ser tachado de ser el “amigo de los moros”. Avispa y mariposa, Ali y Frazier en uno, preocupado desde el principio por la brecha social a su alrededor, Arreciado no se tentó la ropa: “Sería una bonita batalla porque sería justa”, dijo sin saber aún si estaría aquí para librarla.
 


Dos biografías para un mismo puesto

El nuevo delegado del Gobierno en Ceuta, José Fernández Chacón (Utrera, Sevilla, 1954), tiene siete años menos que su antecesor en el cargo, Jenaro García Arreciado (Huelva, 1947), que cumplió años hace apenas dos semanas. Ambos están casados, aunque el químico sevillano, gaditano de adopción, tiene cuatro hijos y su predecesor al frente de la institución de la Plaza de los Reyes sólo dos. Ex concejal del Ayuntamiento de Cádiz, Chacón es licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Sevilla y doctor en Medicina y Cirugía por la de Cádiz. El onubense, por su parte, es ingeniero industrial y funcionario de la Escala Técnica de Gestión de Organismos Autónomos, desde 1976. Entre 1979 y 1982 fue gerente de la Empresa Municipal de Aguas de Huelva, desde donde saltó al Congreso de los Diputados. Allí permaneció hasta 1998, momento en el que se hizo cargo de la Autoridad Portuaria de Huelva hasta que desembarcó en el INEM provincial, ya con Zapatero en La Moncloa. Los últimos doce meses antes de acabar en Ceuta ejerció como coordinador parlamentario e institucional del Gabinete de la ministra de Fomento. Jefe del Departamento de Bioquímica del hospital ‘San Rafael’ de Cádiz, Chacón accedió con 33 años al Ayuntamiento de Cádiz, donde estuvo hasta 1995, compaginando desde 1993 este cargo con el de senador. En el año 2000 saltó a las listas del Congreso, donde permaneció hasta 2004, cuando fue destinado a la Delegación del Gobierno en Melilla.
 


Agonía, muerte y resurrección del PSOE

Jenaro García Arreciado ha vivido, aunque pocas veces desde la primera línea pública, el largo proceso de agonía, muerte y resurreción del PSOE de Ceuta. Recién llegado a la ciudad autónoma, ya en pleno periodo preelectoral, el delegado se implicó en un grado razonable en la preparación de las elecciones autonómicas de mayo de 2007, desfile de ministros incluidos. Tras la devacle del 27 de mayo que llevó a la dimisión a la ex secretaria general del PSOE, Toñi Palomo, que le había recibido con los brazos abiertos tras el cese de Jerónimo Nieto, el onubense ofició de templador de gaitas durante meses mientras, a su alrededor, se multiplicaban las batallas internas entre los llamados ‘críticos’ y los denominados ‘oficialistas’. Con media docena de crisis y gestoras a sus espaldas, el delegado auguró en junio del año pasado que su partido saldría “fortalecido” de los momentos que vivía. “En estas situaciones el partido se renueva, el debate se anima, se estimula, y aparecen visiones distintas dentro de una visión conjunta del papel del partido socialista en la sociedad”, dijo cuando Enrique Moya aún presidía la Gestora que dirigió el PSOE ceutí hasta su disolución, en octubre. Así las cosas, y mientras el derrumbe amenazaba con estallarle ante sus mismas narices en la Plaza de los Reyes, su proximidad a las tesis políticas y partidistas de los designados por Ferraz para comandar el partido, el 30 de octubre Arreciado reunió a sus asesores más cercanos y les alumbró el futuro. Les ordenó olvidar desde ya cualquier devaneo, de despacho o de cafetería, con Gil, Fernández y compañía. Advirtió de que en el partido entrarían todos los militantes de nuevo “excepto 4 ó 5” y señaló a José Antonio Carracao como el nuevo “jefe” de los socialistas locales. Pasado el invierno y las elecciones generales de marzo pasado, el onubense cambió en público su epíteto para el joven político ceutí: “Es un crack”, le regaló exultante el ex parlamentario tras los comicios generales, en los que el hijo del senador por Cádiz llevó al PSOE a su mejor resultado histórico en Ceuta tras un recuento del que hay quien sospecha todavía que, picarón, el onubense, piensan en el PP, hizo lo posible para contabilizar primero los votos de la periferia que los del centro.
 


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