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sucesos - JUEVES, 8 DE MAYO DE 2008


momento del juicio. s.c..

tribunales
 

Los testigos coinciden ante la Sala en que sólo se escuchó un disparo

Dos personas aseguran que trasladaron a
Hansa Buselham Laarbi al hospital herido después de que momentos antes lo vieran charlando en la calle con los acusados
 

CEUTA
Sheila Anaya

ceuta
@elpueblodeceuta.com

La Sala VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta continuó ayer con el proceso por la muerte del joven Hansa Buselham Laarbi ocurrido en enero del año pasado. En el banquillo se sientan dos acusados que se enfrentan a una pena de 15 años de cárcel por homicidio y uno por tenencia ilícita de armas. Ayer durante la tercera sesión de la vista oral pasaron por el tribunal varios vecinos de la barriada que afirmaron escuchar tan sólo un disparo. Por su parte, los familiares de uno de los acusados ratificaron que este escondía la funda del arma y los cartuchos en la azotea de la vivienda familias debajo de un cubo.

La tercera sesión del juicio contra Nafih Mohamed Enfeddal y Hansa Mohamed Amar por el homicidio de Hansa Buselham Laarbi el 27 de enero de 2007 arrojó diversos datos aportados por los diferentes testigos en los que se puso de manifiesto la enemistad entre Nafih y el fallecido. Asimismo, los familiares de este acusado que acudieron a declarar afirmaron que este escondía la funda del arma y los cartuchos en la azotea de la vivienda familiar. Con esto, se ratificaría aún más la culpabilidad de Nafih, quien desde el primer momento se ha declarado culpable por las “constantes humillaciones” que afirma que recibía de Hansa.

Si el martes pasaban por la sala los agentes policiales, ayer fue el turno de los vecinos de la barriada y de los familiares de Nafih. No obstante, la primera en prestar declaración fue la madre del fallecido, la cual se desmayó tras testificar debido a los nervios y tuvo que ser atendida por el personal sanitario. Durante su comparecencia, la mujer manifestó que Hansa salió de su casa sobre las 18.00 horas “y una hora después vinieron a decirme que estaba muerto”. También comentó que “yo sé que ellos [refiriéndose a los acusados] lo han matado”.

A continuación, varios vecinos de la barriada del Recinto acudieron a declarar. Todos ellos coincidieron en que sobre las 18.30 horas escucharon un fuerte estruendo que inmediatamente identificaron con un disparo. Asimismo, pusieron de manifiesto la enemistad entre el acusado y el fallecido por una disputa previa. Uno de los vecinos afirmó también que tras oír el disparo “me asome por la ventana y vi un hombre salir corriendo del callejón y meterse en un portal”, aunque no aseguró que fuera Nafih.

Otros dos testigos contaron como se encontraban en un vehículo en los alrededores de donde se produjo el homicidio aunque momentos antes “vimos a Hansa y Nafih charlando en la calle”. Así, estas personas también escucharon un tiro y vieron a Hansa herido “así que lo trasladamos en coche hasta el hospital”, donde “Hansa le dijo a un médico que le había disparado Nafih”. Previamente, estas dos personas encontraron en los alrededores la riñonera del acusado, por lo que “se la llevamos a casa donde la recogió su hermana”.

La funda en la azotea

Sin embargo, el momento en el que estos dos testigos estuvieron en la casa del acusado fue un punto de discordia durante la sesión. Por un lado, los testigos afirmaron rotundamente que estuvieron en casa de Nafih antes de oír el disparo que este no se encontraba en la vivienda, aunque la hermana de este aseguró ante el tribunal que le devolvieron la riñonera de su hermano después del suceso y que este ya estaba en casa. En su testimonio, la hermana del acusado comentó que “escuché un ruido y después mi hermano llegó diciendo que le amenazaba y le había pegado, aunque sin decir ningún nombre”. Según este testimonio, el acusado subió a la azotea, donde guardaba la funda de la escopeta y arrojó las cajas con los cartuchos al patio vecino, los cuales fueron recuperados más tarde por la Policía Nacional gracias a la colaboración del propio acusado. Por su parte, la otra hermana de Nafih ratificó que “yo vi una funda escondida en el tejado debajo de un cubo pero nunca la escopeta”. Por último, otro hermano del acusado reiteró que “Nafih estaba amargado y se quería ir de Ceuta”, justificando esta actitud con las supuestas agresiones y humillaciones por parte de Hansa.

El proceso oral finalizará hoy con la declaración de los médicos forenses que practicaron la autopsia al cadáver de Hansa y los médicos facultativos que le atendieron en el hospital del INGESA antes de fallecer. Después, tanto el Ministerio Fiscal como los letrados de la defensa y de la acusación particular realizarán las conclusiones, aunque en el caso de las defensas de los dos acusados, se tratará de rebajar la pena exigida. Por ahora, se piden quince años de prisión y uno más por tenencia ilícita de armas.
 


La madre del fallecido protagoniza momentos de tensión

La madre de Hansa Buselham Laarbi testificó en primer lugar llamada por la acusación particular. Durante la declaración de Suad Buselaham se vivieron en la sala momentos desgarradores, ya que, la mujer rompió a llorar en el mismo momento de presentarse ante el tribunal visiblemente nerviosa. Frente a la sala, Suad no cesó de repetir “lo han matado, a mi niño lo han matado”, e incluso los magistrados pensaron por un momento que la mujer no estaba en condiciones para declarar. Sin embargo, sí lo hizo finalmente aunque tras levantarse de la silla se desplomó sobre el suelo en un ataque con convulsiones, por lo que hubo que parar el juicio y llamar a una ambulancia. La mujer fue llevada al exterior de la sala, donde se volvió a desvanecer y tuvo que ser atendida por el personal sanitario que la trasladó al hospital.
 

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