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OPINIÓN - MARTES, 20 DE MAYO DE 2008

 

OPINIÓN / LAS NOTAS DEL QUIM

Rumorología descompuesta
 


Quim Sarriá
quimsarria@elpueblodeceuta.com

 

Obvio es que estoy en una ciudad donde algunas actitudes y algunos actos sociales han quedado anclados en tiempos remotos. En tiempos de cuadros de Pierre-Auguste Renoir con su interpretación sensual del impresionismo, más inclinada a lo ornamental sin incidir en lo más áspero de la vida.

Una de las razones de éste inicio es la rumorología muy extendida entre los que se consideran “la otra sociedad”, esas personas que se consideran a sí mismas de la “alta sociedad” únicamente porque tienen más dinero y con ello más poder que nadie. El advenedizo casi pobretón no tiene cabida ahí.

Cualquiera, que tenga un poco de mala leche, puede escribir una nota y “colgarla”, no ya en Internet sino en la prensa diaria. Con esa supuesta nota arroja unas semillas que la hacen crecer hasta convertirla en un notición con visos de ser verdad.

Que una nota nacida de la calenturienta mente de una persona se convierta en una verdad es cuestión de las entendederas de la ciudadanía afín que admiten los rumores como ciertos.

Esa parte de la ciudadanía, que no es solo patrimonio de la sociedad ceutí ni mucho menos, que utiliza el morbo para asentar ciertos rumores como verdades no hacen más que dañar el entorno social.

Eso viene a cuento por las olas rumorológicas que están levantando quienes creen denigrar con ello a algunos organismos, entidades o personas. Cuando sueltan el rumor de que se paraliza cierto Plan de Reestructuración que choca, el rumor, con el muro de la respuesta rotunda por parte de los propios interesados, no hacen más que dañar la imagen de ellos mismos y de paso emborronar el buen nombre de instituciones y personas.

Por otro lado también existe el interés morboso de algunas personas de admitir lo que quieren admitir, aunque saben que no es cierto, y con ello dan pie a una bola que crece sin parar.

Es lamentable que aún siga existiendo esa mórbida aceptación de lo que se acepta oír lo que se quiere oír, sin tratar siquiera de confirmar mínimamente lo que oye. Con ello no hace más que perjudicarse a sí mismo y perjudicar a los demás que le rodean.

No está de más indicar que la Justicia no puede ser tal si condenan a una persona a pasar tres años en la cárcel siendo inocente y encima no lo sueltan cuando es probada su inocencia. No creo que sea aceptable por los jueces el testimonio de una persona contra otra persona. Que uno persona crea reconocer como el autor de un delito a otra persona no puede ni debe ser suficiente para condenar irrevocablemente a la persona supuestamente identificada.

Más aún cuando son presentadas fotografías ante los supuestos testigos. Eso hace que en la memoria de esos supuestos testigos queden impresas las imágenes vistas en las fotos y cuando llegan a una rueda de reconocimiento, crean ver a la persona que comete el supuesto delito porque en su recuerdo queda grabada la imagen de la foto, no que lo haya visto en realidad.

Pedir el indulto por un delito NO cometido me parece que es una aberración injustificable hoy en día. La Justicia debe tener herramientas que reparen esas injusticias. El peso de la Ley quedaría totalmente quebrado si se mantiene esas condenas sobre gente inocente, tras ser hartamente demostrada dicha inocencia.

En la vida, en todas partes, hay personas que por razones desconocidas acuden a testimoniar contra otras personas, aún hallándose a kilómetros del escenario del delito, en base a unos rumores que han oído. Esas personas son dignas de figurar en la lista de espera de los psiquíatras o de los forenses.

Si la Justicia averiguara previamente la relación de los imaginarios testigos con el presunto sospechoso, muchos casos tendrían que tomar otra vía de investigación y resolución. No se hace así, aquí en el país. Prefieren zanjar el asunto con premisas tan injustas como rápidamente concluidas.

Tampoco es justo que NO se acepten testimonios de familiares de un acusado cuando son favorables a éste y SÍ se acepten testimonios de familiares cuando acusan al mismo. ¿Dónde está la equidad?
 

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