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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 25 DE JUNIO DE 2008

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

Hizo furor siendo la canción del verano. La cantaban “Los Sirex” y todos los jóvenes de aquella época conocíamos la letra de la canción, intentando cantarla porque era una letra pegadiza. Quién o quiénes, de aquella época, no ha intentado cantar esa canción que decía “Si yo tuviera una escoba / Si yo tuviera una escoba / Cuantas cosas barrería”.

La escoba tiene varios usos. Primero, antes de nada, para barrer, después para pegarle un escobazo a cualquiera que no se porte bien y como amuleto para hacer desparecer las visitas inoportunas, poniéndolas de pie detrás de una puerta. Oiga, yo no creía en estas cosas y, por supuesto, sigo sin creer, pero en una ocasión una amigo mío cansado de lo que le estaban contando un vecino, me llamó y me dijo, verás que pronto se va, pongo la escoba boca arriba y se acabó la visita. La verdad, a pesar de mi incredulidad, tengo que reconocer que la visita se marchó de forma rápida.

Hace unas fechas la consejera de Medio Ambiente, Yolanda Bel, recogía en Madrid la “Escoba de Plata” que es el premio concedido a nuestra tierra al considerarla una de las ciudades más limpias de España.

El presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Vivas, en los actos dedicados a San Antonio encomendó a su consejera de Medio Ambiente llevar a Ceuta a ser ”una de las cinco ciudades más limpias de España”, con lo cual alcanzaríamos la escoba de oro. Eso, sin lugar a dudas, sería la releches en bicicleta. Conociendo a Yolanda Bel, seguro que se pone manos a la obra para conseguir, en el menor tiempo posible, la máxima llave de limpieza.

Tengo que decir, porque quiero y porque puedo, que le tengo un gran afecto a Yolanda Bel. Un afecto que no viene de ahora cuando ha sido nombrada consejera, sino de mucho antes por el gran afecto que sentía por un gran amigo mío, su abuelo.

Nunca he escrito nada de Yolanda, ni bueno ni malo, absolutamente nada, No por falta de ganas que, en ocasiones, se me ha apetecido pero he ido aparcando la cosa limitándome, simple y llanamente, a seguir su carrera política, basada en su juventud y en sus grandes conocimientos cimentados en una gran preparación cultural.

Cosas estas que, indiscutiblemente, le han llevado a ser un pilar importante dentro del gobierno de la Ciudad. Lo que ha generado en algunos personajillos, politiquillos de medio pelo, algo tan tradicional entre los españoles como es la envidia.

Algunos pensaron, lógicamente, los que no la conocen que al ponerla, el Partido Popular, de portavoz del gobierno de la Ciudad, sería un juguete al que se podría destrozar en cualquier momento. Y aunque a Yolanda le cueste trabajo creerlo, porque es mujer de partido, dentro de su partido hay quienes también la consideraban flor de un día. Pobres inútiles, que en su egolatría no saben valorar a las personas.

Yolanda, ahora que tienes en tu poder la escoba de plata, acuérdate de los Sirex, de su canción y empieza a barrer, todo lo que creas que te rodea y que es simplemente basura. Te lo digo desde el afecto que sabes te profeso.
 

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