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OPINIÓN - VIERNES, 27 DE JUNIO DE 2008

 

OPINIÓN / SNIPER

¿Qué Islam para España? (I)
 


José Luis Navazo
yebala06@yahoo.es

 

El martes y en su primera salida mediática en el diario “Le Figaro” el nuevo presidente del CFCM, Mohamed Mouassaoui, apostaba decididamente por una formación de imames siguiendo el modelo francés, mientras enfatizaba que el Islam debía estar “en armonía con las otras religiones”. ¿Y en España?; ¿qué modelo debe seguirse aquí…?. Esa es la madre del cordero, pues hasta el momento han fracasado las políticas de representación impulsadas por el Estado a través del ministerio de Justicia: el ala moderada y “pesetera” de ciertos conversos autóctonos (financiada en buena medida por Libia) tiene escasa influencia entre la población inmigrante musulmana, en la que han desembarcado peligrosas doctrinas radicales que han superado ya la cabeza de puente y comienzan a desplegarse ante la pasividad de los responsables.

Pero no corramos más de la cuenta, sin reparar antes en la procedencia geográfica del largo millón de musulmanes (una buena parte de ellos sin documentación en regla) afincados en España, obviando tanto a un puñado de miles de conversos como a los musulmanes españoles de segunda generación. Según cifras provisionales adelantados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), España contaba a primeros de enero con 46.063.511 habitantes, de los que 5,22 millones eran extranjeros, representando la población musulmana-marroquí la primera comunidad extranjera con oficialmente 664.688 personas (de hecho se acercan al millón…), o sea y a la baja al menos el 12,3% de la población inmigrante, elevándose en regiones (Autonomías) como Cataluña al primer lugar entre los residentes extranjeros con más de 207.000 marroquíes, llevándonos a interesantes extrapolaciones (entre otras, Cataluña es el primer inversor español en Marruecos) que no vienen ahora al caso; rumanos (87.889 personas) y ecuatorianos (80.350 personas), seguirían a los marroquíes.

En la búsqueda de un equilibrio y tratando de cerrar el camino a la influencia del Makhzén (el Estado marroquí), los responsables españoles se han encontrado de repente con que han crecido bajo sus pies, como las malas hierbas, movimientos radicales y fundamentalistas afectos a los Hermanos Musulmanes, al Tabligh y, recientemente, al movimiento disidente marroquí Justicia y Espiritualidad. ¿Es bueno eso para el conjunto de los musulmanes radicados en España…?; ¿es correcto para los intereses de España?. Para nada. Las corrientes islamistas citadas conforman un potencial subversivo que amenaza directamente, primero el horizonte de la convivencia intercultural al impedir la integración y, segundo, la infiltración del terrorismo islamista, al camuflarse en su seno corrientes adictas al yihadismo salafista. Permítanme expresar lo que pienso a través de un popular refrán bereber recogido días pasados durante mi viaje por el Medio Atlas: “Si dejas a tu camello asomar el hocico por la tienda, pronto lo encontrarás dentro”. A ver si algunos empiezan a tomar nota y proceden en consecuencia, al menos en Ceuta, tomando las medidas necesarias y erradicando la islamización dura a lo que ciertos elementos extremistas someten a centenares de niños ceutíes en garajes y otros establecimientos, so pretexto de enseñarles la lengua árabe por medio del Corán.
 

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