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OPINIÓN - VIERNES, 4 DE JULIO DE 2008

 

OPINIÓN / EL ESQUINAZO

Fachas
 


Jesús Carretero
jesuscarretero@elpueblodeceuta.com

 

Es uno de los términos más absurdos que llevamos oyendo desde hace varias décadas, cuando la falsa “progresía” quiere hacerse valer, como guardadora de los auténticos valores políticos y humanos de este país que es España.

Y es curioso que es tildado de facha aquel que resalta los valores de su país que es España, y es tildado de facha, también, aquel que ni oculta, ni se avergüenza de su bandera, en los lugares más visibles.

Quienes utilizan el término España con hombría, honradez y sensatez, quienes lucen la bandera española en una pulsera, en el cuello de un “niki” , o en cualquier parte, no están haciendo más que exhibir lo que son, españoles sin más, sin mirar otro tipo de carné.

Pues bien, el mes de junio ha sido, bajo estas perspectivas, el mes que más ha puesto a cada uno en su sitio y ha colocado al 95% de los españoles en las filas de los fachas. Eso, al menos, podemos deducir de lo que hemos visto en torno a la Selección Española de Fútbol, que se ha visto arropada, como nunca, por la bandera rojigualda y que ha sido animada, como jamás lo habíamos visto y oído, al grito de ¡España, España!.

¿En qué quedamos, pues? ¿En que sacar y mostrar nuestra bandera es propia de fachas, en que el 95% de los españoles somos fachas, o en que esa palabra es, únicamente, un distintivo insultante, propalado por una progresía caduca y trasnochada?.

Si la ostentación que se ha hecho de banderas y de apoyos con el nombre de España, por delante, es sincera, creo que a partir de ahora el término facha debe ser desterrado de la circulación, o debe ser tenido como sinónimo de “español seguidor y defensor de España”. Todo lo demás estaría fuera de lugar, como estuvo fuera de lugar la manifestación de algún nacionalista, republicano, que apostaba con todo su corazón por Rusia, frente a España.

Esos, llevados por su síndrome separatista, dijeron en aquel momento lo que sienten y dicen a diario. Los otros, los que en la Plaza de Colón, en varios polideportivos o en las terrazas de mi pueblo hacían ondear las banderas españolas, estaban demostrando lo que son y, a veces, no se atreven a reconocerlo en público, porque consideran eso algo a tono con ciertos momentos del pasado.

Debe quedar claro, y con el fútbol ha quedado, que la exclusividad de la españolidad, o los colores de una bandera no son propios y sólo de ellos, tengan la forma de pensar que tengan. Y también ha quedado claro que el vocabulario que utilizamos, a menudo, está, en multitud de ocasiones, corrupto y lleno de terminologías que, o no se sabe, o no se quiere saber lo que significa.

Yo decía, más arriba, que el mes de junio nos había hecho ver que la bandera no pertenece a grupos cerrados, pero centrándome aquí, en Ceuta, debo decir que nuestra ciudad se adelantó siete meses al resto de España, cuando la visita de SSMM los Reyes de España a nuestra ciudad.

Ese día, todos los credos, todas las culturas y todas las tendencias políticas mostraban unos mismos colores. Nadie esquivó hacerse con una bandera y mostrarla a los cuatro vientos. Y es que el sentido de la necesidad de un conocimiento de la historia como guía del destino de Ceuta se había hecho patente más que nunca, puesto que ciertos ideales no valen nada cuando la razón sensata actúa sin presiones. Así es España, aunque sea con “fachas”.
 

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