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OPINIÓN - LUNES, 4 DE AGOSTO DE 2008

 

OPINIÓN / PERSONAL Y TRANSFERIBLE

Sekú
 


Domingo Ramos
domingoramos@elpueblodeceuta.com

 

Se trataba de un chico joven que apareció hacía unos años por Ceuta cuya historia relató él mismo con motivo de la visita al centro de menores de un alto cargo del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales donde, por su corta edad, fue acogido. Cuando llegó al Centro dijo llamarse Sekú y no conocía de qué nacionalidad era. Solo sabía que un día, hastiado de penalidades, hambres y guerras en su país (quienes le acogieron suponían que procedía del Chad), decidió venir a Europa, que toda su familia había muerto por los ataques de los guerrilleros y que él, con sus padres y hermanos antes de sus fallecimientos, se dedicaba al pastoreo, que había atravesado desiertos y montañas, en largas jornadas de caminatas sin comer ni beber, que había sido violado en diversas ocasiones hasta llegar a Ceuta, donde, sin que él supiera cómo, se encontró en la puerta del Centro de Menores que lo tenía acogido.

Allí en el Centro, durante los cuatro últimos años, se le enseñó a hablar correctamente el castellano, consiguiendo el certificado de escolaridad. Posteriormente lo matricularon en la Escuela de Formación Profesional donde adquiriría conocimientos y titulación de Oficial Industrial, para cuya actividad profesional había demostrado excelentes dotes ya que, pese a su juventud, venia ejerciendo las funciones de encargado de mantenimiento de las instalaciones donde residía, reparando las averías eléctricas, de fontanería, carpintería e, inclusive, algunas de albañilería. Había tenido tiempo, también, de ennoviarse con una pequeña a la que conocía desde su llegada al Centro, cosa que tras ímprobos trabajos, pese a ser correspondido en su amor por la chica, consiguió de sus padres quienes no accedían a que entablara relaciones con el joven por ser de raza negra.

El momento trascendente para Sekú llegó cuando al entender la dirección del Centro que estaría a punto de cumplir los dieciocho años y al alcanzar la mayoría de edad legal, había que documentarle para lo que, aprovechando la visita de la alta autoridad del Ministerio de Trabajo a que antes nos hemos referido, solicitó de la misma su intervención a fin de que a Sekú le fuera concedida la residencia legal en España. Fue llegada la ocasión de dar cuenta a las autoridades gubernativas de tal situación por lo que se puso en marcha la información policial y el contacto con cónsules españoles en distintos países africanos, llegándose a conocimiento de las mismas que el tal Sekú era de nacionalidad Guineana, que hacia mas de cuatro años (cuando contaba quince de edad), dispuso de una importante cantidad de dinero que su padre, comerciante de buena posición económica, guardaba en su domicilio. Que había realizado el viaje con pasaporte falso que le fue facilitado previo pago de su importe (que luego destruyó para que las autoridades españolas no pudieran conocer su procedencia) en avión desde Bisau-Dakar-Casablanca-Tánger. Que en Tánger, se puso en contacto con la mafia que trataba de la introducción de inmigrantes ilegales a cuyos miembros abonó una importante cantidad (el único capital que le quedaba de la tournée llevada a cabo) para que lo introdujeran en Ceuta, cosa que así hicieron hasta su llegada a las puertas del centro de acogida.

Ni que decir tiene que al joven Suké se le acabó su estancia en Ceuta al tiempo que se le interrumpía su trato con la chica que con quien mantenía relaciones, con otros acogidos de la residencia y con el personal del centro de los cuales recibía, por su carácter abierto, por su bondad y colaboración en las tareas de mantenimiento del mismo, especial trato y afecto y a quienes pedía perdón por la falsa historia que contó de las peripecias enumeradas (fruto de instrucciones que les fueron facilitadas por profesionales del tráfico ilegal de personas), aun cuando antes de partir por parte de la autoridad laboral se le prometió realizar la gestiones pertinentes para que por cualquier empresa se le formalizara un contrato de trabajo con lo que obtendría la residencia legal en España. Con lágrimas en los ojos, Suké se despidió quedándose todos con la esperanza de su pronta vuelta confiando en la promesa que le fue hecha por la alta autoridad española…
 

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