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OPINIÓN - MARTES, 19 DE AGOSTO DE 2008

 

OPINIÓN / SNIPER

18. La invasión del Reino Visigodo de España (II)
 


José Luis Navazo
yebala06@yahoo.es

 

Tras el desembarco, Tarik decide atrincherarse a lo largo de dos meses en una isla de la cercana bahía: “Al Yazira” (Algeciras). Pero no adelantemos acontecimientos. Aunque todo este proceso está envuelto en la leyenda, la heurística (investigación de documentos o fuentes históricas) nos acerca la realidad de forma bastante verosímil, pues aunque bastante posteriores existen suficientes referencias en obras cristianas y musulmanas.

En cuanto a las últimas, autores como Marrakusí refieren hasta cuatro diferentes versiones, siendo quizás la más completa la “Ajbar Machmúa” (Colección de Tradiciones), escrita entre el 940 y el 1025. Claro es que los autores musulmanes no comparten criterios historiográficos empíricamente evaluables: para éstos no existe el concepto de “conquista”, se trataría siempre de una “fatiha” (apertura), término con sentido religioso ampliable a todo la expansión islámica. Hay más problemas conceptuales, como el de “tolerancia”, pues para Occidente y el Islam no significa lo mismo como advierte Álvarez Palenzuela: “La idea de la tolerancia musulmana debe de ser revisada: en todo caso se tolera a aquellos que sería perjudicial extirpar con demasiada brusquedad”. Si el abrupto y sangriento final de las tribus judías de Medina son un inquietante referente histórico recogido en el mismo Corán, debe reconocerse no obstante que, en líneas generales, la “tolerancia islámica” para con los pueblos del Libro (La Biblia) fue un notable avance para la época en la relación conquistador-conquistado. Por parte cristiana existe un alegórico folklore, del que son buena muestra la leyenda de la bella hija de Don Julián (noble con poder en la región de Gomara y Ceuta), Florinda “La Cava” (La Prostituída), la del rey visigodo Rodrigo y el Palacio Encantado de Toledo. También por parte árabe nos encontraríamos con el mito de la estrella “Suhail”, que presuntamente marcaría el límite de la expansión y el colonialismo del Islam: en el siglo VII era visible hasta la región del Ebro, mientras que en 1492 apenas lucía sobre los cielos de Europa y, hoy día, solo es percibida al sur de Tarifa, allende el Estrecho… En cualquier caso, matiza W.M. Watt, si “Para los habitantes de España la conquista árabe, entre los años 711 y 716 fue fulminante como un rayo, para los árabes la invasión de España representó simplemente (sic) una fase más de un largo proceso de expansión”.

¿Cuál era la situación en la Península?. Como advierte el polígrafo Menéndez Pidal, “Las grandes invasiones han coincidido siempre con una descomposición política y social de las naciones sobre las cuales se desencadenaron. Y así es que pasó también en la España visigótica”. Para Sánchez Albornoz el panorama era el siguiente: “Intrigas, zancadillas, odios. Ambiente de discordia civil. Y entretanto, al otro lado de la frontera del Estrecho, avanza un pueblo de guerreros, recién convertidos a una fe novísima; a una fe que es a la par una religión y una organización estatal; un pueblo que ama la lucha y la rapiña; un pueblo ebrio de entusiasmo y de pasión y que aspira al dominio del mundo”. ¿La historia es cíclica, hay un eterno retorno?. En todo caso, parece que hay una serie de fuerzas profundas que marcan el declive de pueblos y sociedades.
 

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