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OPINIÓN - SÁBADO, 13 DE SEPTIEMBRE DE 2008

 
OPINIÓN / EDITORIAL

Una actitud
 

Lo dice el director provincial del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte (MEPSYD), Aquilino Melgar, y no se puede dejar de coincidir con él en la muy responsable actitud con la que tanto los responsables del colegio privado concertado San Daniel como la familia de la joven musulmana de 13 años que este verano decidió colocarse el hiyab se están moviendo en el problema que les ha surgido al negarse el centro a aceptarla con el pañuelo islámico en sus aulas entendiendo que el mismo contraviene su reglamento en lo que a la indumentaria de los alumnos se refiere. En este tipo de asuntos, del que ayer informó ya este periódico, es muy fácil dejarse llevar por los consejos interesados de otros agentes que traten de obtener de este tipo de polémicas particulares réditos propios. El San Daniel, negándose a elucubrar hasta fijar una posición definitiva con sus cooperativistas y su Consejo Escolar, y los padres de la niña, una joven y una alumna ejemplar en todos los sentidos según las fuentes consultadas, evitando los focos de la atención pública y esperando a que el centro confirme su postura para tomar una decisión al respecto son dignas del mayor respeto pese a que dificulten el trabajo periodístico. Menos plausible es la posición del MEPSYD, al que ya le han salido varios problemas similares en diferentes puntos de la geografía española durante los últimos años (hace un año precisamente también en Ceuta). En todos ellos el Gobierno central ha abogado por resolver el caso concreto (generalmente “recomendando” a los centros aceptar a las alumnas con el velo islámico), pero negándose a aplicar una norma general. El ministerio confía en la capacidad de colegios, padres y demás agentes para entenderse, pero ante la falta de norma un día se puede encontrar con un problema más serio. El asunto tiene miga y un posible coste político, por lo que lo mejor es mantenerlo alejado de la trifulca entre partidos, pero no haciendo abstracción de la responsabilidad que le compete para estipular qué se puede y qué no se puede hacer y así todos sepan (sepamos) a qué atenerse.
 

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