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OPINIÓN - JUEVES, 2 DE OCTUBRE DE 2008

 

OPINIÓN / EL OASIS

Los mitos
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

De entre las variadas definiciones de mito, me quedo con ésta, según el diccionario de la lengua española: Fábulas predominantemente de carácter religioso o relatos que desfiguran lo que es una cosa y le dan apariencia de ser más valiosa o más atractiva.

Pero puesto a echar mano de otra definición más cercana a lo que viene ocurriendo en Ceuta con el presidente de la Ciudad, creo que ésta le viene que ni pintiparada: Representación deformada o idealizada de alguien o algo que se forja en la conciencia colectiva.

Los mitos son máscaras, relatos que tallan en la memoria de la gente recuerdos falsos y creencias impersonales; leo en el prologo de ‘Los mitos de la Historia de España’, magnífico libro de Fernando García de Cortázar. Los mitos tienen, ciertamente, parte de verdad y de artificio.

El mito más importante, ahora mismo y a escala nacional, es Iker Casillas; portero del Real Madrid. Y en menor medida, no creo que haya en la actualidad, ningún político de provincias que pueda compararse con Juan Vivas. Quien lleva camino de convertirse en leyenda viva de un pueblo que lo ha idealizado.

Un pueblo, donde sus habitantes, mayoritariamente, piensan que el presidente siempre toma las mejores decisiones. Y, cuando yerra, salen a relucir todas las excusas habidas y por haber para que el símbolo no sufra el menor desgaste.

Lo cual es más que comprensible: los mitos deben ser seres perfectos y hechos de una pasta especial de la cual carecemos los demás mortales. De lo contrario no serían mitos. De modo que por más que se empeñe, mi estimado Manuel Calleja (a quien suelo leer con placer) en combatir esa entrega absoluta a cuanto hace y dice Vivas, nunca conseguirá hacerse entender por la masa.

Si bien es cierto que existe una minoría que comulga con su parecer y celebra que haya alguien más dispuesto a no caer en ese embelesamiento colectivo que tanto daño puede hacerle al presidente como persona, aunque sea rentable en innumerables adhesiones en las urnas.

El mito, cuando no tiene verdadera conciencia de que forma parte de la fantasía de muchas personas, lo más fácil es que se aleje de la realidad diaria y comience a levitar. Hasta el punto de llegar a creerse a pie juntillas que es, en verdad, un ser extraordinario y a quien le ha sido concedido el carisma que, según dicen, sólo le concede Dios a los elegidos para que puedan ponerse al frente de cualesquiera causas y las lleven a buen fin.

Juan Vivas haría bien en dedicar cierto tiempo del día a reflexionar cómo ha sido su vida y de qué manera ha tenido que comportarse a fin de labrarse el presente del cual disfruta. Terapia que le ayudará a no olvidar los errores cometidos y, desde luego, las decisiones adoptadas en momentos donde otras personas salieron perjudicadas por ellas.

Es la mejor forma de recordar un pasado que le impedirá acostarse cada noche convencido de que si la gente lo considera mito será por algo. Y si aun así, llega a ese extremo, lo mejor es contratar los servicios de un asesor, que sea capaz de cumplir el papel que cumplían los bufones o aquellos bajitos que iban detrás de los emperadores romanos, recordándoles todo cuanto sabemos que les recordaban. El presidente sabe de qué hablo...
 

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